La Secretaría de Energía de la Nación oficializó una nueva actualización en los valores mínimos de los biocombustibles destinados a la mezcla obligatoria con naftas y gasoil. La medida, publicada este 2 de febrero en el Boletín Oficial, establece un nuevo piso de costos para las petroleras, lo que genera una presión directa sobre los precios finales que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.
Los nuevos valores para febrero
A través de las resoluciones 24 y 25/2026, el Ejecutivo fijó los precios que regirán para las operaciones del mercado interno durante el mes en curso:
·Bioetanol de caña de azúcar: $1.000,868 por litro.
·Bioetanol de maíz: $917,323 por litro.
·Biodiesel: $1.842.796 por tonelada.
Este ajuste busca garantizar la rentabilidad de las plantas productoras de la agroindustria (principalmente de las cadenas de maíz, caña y soja) frente a la inflación de costos, aunque reduce el margen de absorción de las refinerías, aumentando las probabilidades de un inminente traslado al surtidor.
Cambios en los plazos de pago
Un punto clave de la nueva normativa es la regulación de los flujos financieros entre los productores de biocombustibles y las petroleras. El Gobierno decidió diferenciar los plazos de cobro según el producto:
1.Biodiesel: El plazo de pago máximo se redujo a solo 7 días corridos desde la facturación, otorgando una liquidez inmediata a las plantas aceiteras.
2.Bioetanol: El plazo se extendió hasta los 30 días corridos, buscando estandarizar la operatoria comercial con las empresas mezcladoras.
El dilema del sistema energético
La medida resalta el rol de "árbitro" de la Secretaría de Energía en un contexto de alta sensibilidad inflacionaria. Por un lado, debe sostener la sustentabilidad económica de los productores regionales y cumplir con los cortes ambientales de la Ley 27.640. Por el otro, cada incremento en estos insumos impacta en la estructura de costos de los combustibles líquidos, un componente crítico para el transporte y la logística de toda la economía argentina.
