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El sistema estadístico argentino atraviesa una semana de máxima tensión. Mientras el INDEC oficializaba que la inflación de enero de 2026 fue del 2,9%, se confirmaba la dimisión de su director, Marco Lavagna. El detonante de la renuncia fue la decisión del Ejecutivo de frenar la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC), un proyecto en el que se trabajaba desde hace años.

La brecha metodológica: ¿Por qué no se actualiza el IPC?

El núcleo del conflicto reside en que Argentina sigue midiendo la inflación con una estructura de consumo de hace dos décadas (2004/2005).

Lavagna impulsaba el uso de una base más moderna (2017/2018), la cual ya estaba lista para implementarse este mes.

Al usar datos antiguos, el índice actual subestima el peso real que el transporte y los servicios tienen hoy en el presupuesto familiar, sectores que han ganado terreno frente a otros consumos desde la última medición oficial.

Con el rechazo a la metodología preparada, el Gobierno anunció que diseñará un esquema nuevo desde cero, lo que podría postergar la modernización de las estadísticas nacionales hasta el año 2030.

Radiografía de los precios en enero 2026

A pesar de la controversia institucional, los números de enero arrojaron una variación interanual del 32,4%. El rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas fue, una vez más, el motor de la suba con un 4,7%, impulsado principalmente por los cortes cárnicos y las verduras.

Desglose por categorías y sectores:

·Restaurantes y hoteles: Registró un incremento del 4,1%, ubicándose como el segundo sector con mayores alzas.

·Estacionales: Lideraron la tabla con un 5,7%, reflejando el impacto de la temporada de verano y productos frescos.

·Educación y Vestimenta: Fueron los rubros con mayor estabilidad, con variaciones de apenas el 0,6% y un leve retroceso del -0,5% respectivamente.

El "IPC Núcleo" y los precios regulados

En términos técnicos, la Inflación Núcleo (que excluye productos estacionales y regulados) se posicionó en un 2,6%, mientras que los servicios públicos y tarifas controladas por el Estado (Regulados) avanzaron un 2,4%.

Esta distancia entre la inflación general y la suba de alimentos sugiere que el costo de la canasta básica sigue corriendo por encima del promedio, impactando con mayor fuerza en los sectores de menores ingresos.