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La emblemática firma Rigolleau, referente en la producción de envases de vidrio en Argentina, presentó su balance del ejercicio fiscal 2025 con cifras que reflejan la parálisis del sector manufacturero. La compañía reportó una pérdida neta de $5.596 millones, una cifra que duplica el saldo negativo del período anterior y enciende alarmas sobre la sostenibilidad del negocio frente a la competencia externa.

Los factores del retroceso financiero
El desplome en los resultados de la vidriera responde a una combinación de factores macroeconómicos que golpearon simultáneamente su facturación y su volumen de producción. Entre los puntos más críticos se destacan:

Contracción en las ventas: La facturación real sufrió un recorte del 19%, cerrando en $112.088 millones. Esta caída está directamente ligada al enfriamiento de sectores clave como el de alimentos y bebidas, principales demandantes de sus envases.

Capacidad ociosa: La planta operó apenas al 60% de su capacidad instalada, un nivel que eleva los costos de fabricación por unidad y erosiona los márgenes de ganancia.

Competencia asimétrica: El directorio de la empresa señaló que el ingreso de productos importados con "precios diferenciales" —especialmente en la línea de artículos para el hogar— le quitó terreno en el mercado local, donde antes mantenía un liderazgo indiscutido.

El frente externo: exportaciones en picada
Uno de los datos más alarmantes del informe es la retracción del 37,8% en las ventas al exterior. La pérdida de competitividad cambiaria y el aumento de costos internos han dificultado que la producción argentina compita en los mercados internacionales, acentuando una tendencia negativa que ya lleva tres períodos consecutivos.

Resiliencia patrimonial pese al "rojo"
A pesar del complejo escenario operativo, la compañía logró mantener ciertos indicadores de salud financiera:

Desendeudamiento: Rigolleau redujo sus compromisos bancarios a $12.900 millones, mostrando una gestión prudente del pasivo en un contexto de tasas de interés elevadas.

Solvencia: Los índices de liquidez (2,46) y solvencia (3,23) sugieren que, aunque el negocio no es rentable actualmente, la empresa posee una estructura patrimonial sólida para resistir la crisis.

Proyecciones: Para el próximo ejercicio, la firma no prevé un cambio drástico en las condiciones de mercado. Su estrategia se centrará en la optimización de costos y en el desarrollo de nuevos proveedores locales para intentar mitigar el impacto de los bienes importados.