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El costo del abastecimiento eléctrico para las grandes empresas registró en junio un máximo histórico sin antecedentes en los últimos 30 años. Según datos de Cammesa analizados por la consultora Estudios Energéticos, la tarifa para grandes usuarios alcanzó los 189 dólares por megavatio hora (MWh), superando incluso las marcas absolutas registradas durante el pico de la crisis energética internacional de 2022.

La escalada coloca un techo crítico a la competitividad del entramado fabril, en un contexto donde los grandes consumidores operan sin esquema de subsidios y absorben en forma directa las fluctuaciones del costo real de generación.

La génesis del salto tarifario: desregulación e imprevistos en la importación

Detrás del quiebre en la curva de costos confluyeron giros de política pública y tensiones en el mercado de combustibles:

Intento de privatización de la compra de GNL: La intención inicial de remover a las estatales Enarsa y Cammesa para transferir la importación de Gas Natural Licuado a actores privados derivó en cotizaciones internacionales que rondaban los USD 1.200 millones (el doble de los costos históricos).

Intervención y marcha atrás: El Ministerio de Economía debió frenar el proceso para evitar un impacto tarifario aún mayor y prevenir problemas de abastecimiento en pleno invierno.

Traspaso de sobrecostos: Aunque las firmas estatales retomaron las gestiones de compra, la decisión de la cartera económica fue trasladar el costo del GNL importado de manera íntegra a la demanda industrial.

La paradoja productiva: gas de Vaca Muerta vs. cuello de botella en transporte

El fenómeno evidencia un contraste estructural: mientras Argentina alcanza marcas récord en la producción no convencional de Vaca Muerta, los retrasos en las obras clave de infraestructura —como la reversión del Gasoducto Norte— obligan a suplir el consumo invernal con gas importado a precios internacionales.
Impacto directo en la actividad fabril

·Paralización de plantas: Más de 500 establecimientos industriales decidieron recortar turnos o frenar preventivamente líneas de producción para no convalidar los picos tarifarios del invierno.

·Reclamos del sector agroindustrial: La Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) denunció sobrecostos de USD 1,66 por millón de BTU a causa de cambios imprevistos en los Pliegos de licitación y falta de previsibilidad en las compras de gas.

·Cómputo de sobrecostos: Previamente, el rechazo oficial de barcos metaneros por considerar sus precios elevados terminó forzando compras de emergencia con recargos del 47%.

Pese a los reclamos del sector privado, la secretaria de Energía, María Tettamanti, descartó que las complicaciones operativas de las firmas respondan de manera exclusiva a la tarifa eléctrica, enmarcándolas dentro de la transición económica general. Por su parte, analistas del sector señalan el contraste entre el impacto productivo actual y el bajo nivel de conflicto público generado desde las entidades gremiales empresarias.