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El marcado deterioro que atraviesa la industria del calzado y la indumentaria en la Argentina se cobra una nueva víctima de peso. Textil Amesud, considerada una de las mayores tejedurías de punto del país y proveedora clave de marcas internacionales como Nike, Adidas, Puma y Cheeky, se presentó en concurso preventivo de acreedores tras verse imposibilitada de cumplir con sus compromisos financieros.

El expediente tramita en el Juzgado Comercial N° 22 de la Capital Federal, a cargo del juez Guillermo Pesaresi, bajo la figura de "Gran Concurso". Con un pasivo que asciende a $12.156 millones y una cesación de pagos formalizada a partir de mayo, la compañía busca resguardarse judicialmente para reestructurar sus pasivos ante el freno de su facturación por la caída del consumo interno.
Planta semeparalizada y pérdida de empleos

Fundada a inicios de los noventa por Yeal Kim —referente de la Fundación Pro Tejer—, la histórica fábrica ubicada en la localidad de San Martín atraviesa su momento más crítico:

Capacidad ociosa: La planta opera actualmente al 20% de su capacidad instalada. Mientras a fines de 2024 procesaba más de 315 toneladas mensuales de tela, hoy esa cifra cayó a apenas 115 toneladas.

Reducción del personal: En solo dos años, la nómina de trabajadores sufrió un recorte superior al 50%, pasando de 389 operarios a principios de 2024 a tan solo 173 en la actualidad. A esto se suma un pasivo laboral estimado en $372 millones.

Plazo de verificación: La Justicia le otorgó un esquema de renegociación de créditos cuya verificación legal se extenderá hasta julio de 2027.

Deuda bancaria y el impacto del frente importador

Dentro del rojo financiero de la firma administrada por la familia Kim, encendió alarmas en el sector bancario una acreencia cercana a los $1.100 millones concentrada mayoritariamente entre el Banco Nación y el Banco Provincia. Estos pasivos corresponden a créditos solicitados para la incorporación de maquinaria de alta tecnología proveniente de Alemania e Italia, hoy prácticamente apagada por la falta de demanda.

Desde el sector atribuyen este escenario al viraje de las marcas de indumentaria, que optan por importar prendas terminadas desde Asia en lugar de confeccionar localmente, sumado a la irrupción de plataformas de comercio electrónico internacionales. Según datos de la Fundación Pro Tejer, en la actualidad 7 de cada 10 máquinas del sector textil en el país se encuentran totalmente inactivas.