
La multinacional Unilever resolvió el cierre definitivo de su emblemática planta de deshidratado de vegetales en Rodeo de la Cruz, departamento de Guaymallén, provincia de Mendoza. La medida puso fin a más de 60 años de trayectoria industrial en la región y dejó en la calle a sus 60 trabajadores directos, quienes ya recibieron sus correspondientes indemnizaciones.
El cese total de las operaciones generó un severo impacto en la economía regional, afectando a una red de decenas de productores hortícolas de Mendoza y San Juan que durante décadas adaptaron su producción de manera exclusiva para abastecer a la marca de caldos y sopas Knorr, perdiendo ahora a su único comprador en la zona.
Desde la compañía justificaron la decisión estratégica en un cambio estructural de los patrones de consumo. Según indicaron mediante un comunicado oficial, las sopas secas en sobre registraron un declive sostenido en las ventas debido a su fuerte estacionalidad invernal, un factor que tornó inviable el sostenimiento de los elevados costos fijos de infraestructura que demandaba la planta mendocina durante todo el año. En ese marco, la corporación resolvió volcar su portafolio hacia alimentos de consumo continuo —como pastas, risottos y ramen— y reemplazar el procesamiento agrícola propio en Guaymallén por la compra a proveedores externos e importación de materias primas, concentrando el fraccionamiento y empaque final en su complejo industrial de Pilar, provincia de Buenos Aires.
El desmantelamiento de la planta se enmarca en un escenario crítico para el entramado productivo nacional, signado por la pérdida neta de más de 26.400 empresas empleadoras —a un promedio de 30 cierres diarios— y una tasa de desempleo que escaló al 7,8%, según los últimos datos del INDEC. Analistas del sector señalan que este proceso obedece a la combinación de una apertura de importaciones sin una equivalente rebaja en la presión tributaria —que registró un incremento proyectado del 0,47% del PBI entre 2025 y 2026—, la pérdida de competitividad exportadora frente a filiales de otros países debido a los altos costos operativos internos y una contracción generalizada del consumo en el mercado local.
