Puede ser una imagen de cartera de cuero y dinero
El sistema financiero argentino registró una nueva marca histórica en los niveles de incumplimiento crediticio de los hogares. Según los últimos datos oficiales publicados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) correspondientes al mes de julio de 2026, la tasa de irregularidad en las financiaciones destinadas a las familias escaló hasta el 12,9 % del total de la cartera. Este incremento de 0,1 puntos porcentuales respecto del mes previo consolida un proceso de deterioro que situó al indicador en su punto más elevado de los últimos 20 años, evidenciando el fuerte impacto de la presión económica sobre la economía doméstica.

Al desagregar las diferentes líneas de financiamiento consumidas por los hogares, los préstamos personales mostraron el comportamiento más crítico tras sufrir un incremento mensual de 0,3 puntos porcentuales para ubicarse en un 16,7 % de mora. En una trayectoria similar, el financiamiento a través de tarjetas de crédito avanzó 0,2 puntos porcentuales y llegó al 12,8 %, mientras que los créditos prendarios registraron un alza idéntica hasta alcanzar el 8,1 %. La única excepción de estabilidad estuvo representada por el segmento de préstamos hipotecarios, cuya irregularidad se mantuvo inalterada en el 1,6 %.

En términos generales, el ratio de morosidad para el total del crédito otorgado al sector privado consolidó un salto considerable al situarse en el 7,7 %, una cifra que contrasta significativamente con el 3,2 % registrado en el mismo período del año anterior. Este fenómeno se extendió también al entramado corporativo, donde el nivel de atraso de las empresas escaló al 3,6 %, superando el 1,2 % que reportaba doce meses atrás. Desde la autoridad monetaria explicaron que el incremento del índice técnico obedeció fundamentalmente a dos factores combinados: por un lado, la contracción en términos reales del stock global de préstamos —valor que conforma el denominador del cálculo— y, por otro, un incremento en términos reales del saldo irregular que, no obstante, comenzó a exhibir desaceleración.

Análisis de las causas, impacto en el sector no bancario y proceso de reclasificación

Diversos informes técnicos elaborados por consultoras privadas aportaron un análisis complementario sobre la dinámica de los deudores y la sustentabilidad del sistema crediticio:

Efecto de las tasas de interés e ingresos: La consultora Econviews relacionó la aceleración del incumplimiento a la pérdida de poder adquisitivo, la imposibilidad de licuar pasivos por inflación y el encarecimiento de los costos de financiamiento observado desde mediados de 2025. Este escenario forzó a las familias a tomar deuda para sostener consumos básicos y obligó a las empresas a refinanciar compromisos de corto plazo a tasas elevadas.

Comportamiento en proveedores no financieros: Un estudio de la consultora 1816 destacó que la mora en las entidades no bancarias —donde firmas como Mercado Pago y Tarjeta Naranja concentran el 54 % de las operaciones— alcanzó el 33,7 %. Asimismo, la Central de Deudores (Cendeu) del BCRA reveló que 5,9 millones de personas presentan atrasos en sus pagos, lo que representa a cerca del 28 % del universo total de 20,8 millones de sujetos con crédito registrado en el país.

Nivel de previsiones y mecanismos de refinanciación: A pesar de que el Gobierno nacional descartó implementar programas estatales de rescate a deudores, los bancos avanzan en renegociaciones individuales. El BCRA puntualizó que la probabilidad de default estimada (PDE) cayó al 2,4 % y que las previsiones del sistema cubren el 87,6 % de la cartera irregular. No obstante, por los plazos de la normativa financiera, la salida formal de la condición de moroso tras una refinanciación puede demandar entre cinco y ocho meses de pagos al día.