
El indicador medido por JP Morgan trepó a las 717 unidades tras otra jornada negativa para los títulos públicos argentinos. El debilitamiento de los bonos soberanos refleja el impacto de un contexto global adverso combinado con cifras locales de contracción económica y caída en el consumo.
El escenario financiero volvió a mostrar señales de alarma al cierre de la semana. Impulsado por el deterioro continuo en la cotización de la deuda pública —que registró bajas de hasta un 1,1 %—, el riesgo país sumó 13 unidades durante las operaciones de este viernes y alcanzó las 717 unidades, su cota más elevada en lo que va de 2026.
La escalada del índice elaborado por el banco de inversión JP Morgan responde a una combinación de factores externos e internos. En el plano internacional, la persistencia del conflicto bélico en Medio Oriente empujó el valor del barril de petróleo Brent por encima de los 116 dólares, alimentando presiones inflacionarias globales y reforzando las previsiones sobre un eventual endurecimiento de las tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Recesión técnica y contracción en las ventas
A la volatilidad externa se sumaron indicadores desfavorables para la economía doméstica. Durante la semana, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió una caída interanual de la actividad económica del 1,7 % en agosto, constituyendo “la mayor caída en lo que va de 2026”. Tras acumular dos contracciones mensuales consecutivas, los analistas dan por descontado que el tercer trimestre cerrará en terreno negativo, lo que confirmaría el ingreso del país en una “recesión técnica” al encadenar dos períodos trimestrales en baja.
En paralelo, los relevamientos oficiales y privados evidenciaron retrocesos sostenidos en el consumo minorista y masivo, acrecentando las dudas entre los tenedores de bonos sobre la liquidez disponible para afrontar los vencimientos de deuda y la sustentabilidad del programa económico conducido por el presidente Javier Milei.
Pese a la desconfianza reflejada en la deuda soberana, los activos de renta variable mostraron un comportamiento dispar: mientras que el índice Merval logró anotar una mejora del 0,8 % al inicio de la jornada, las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street (ADRs) operaron con tendencias mixtas.
