El operativo, que debía ser un hito en la gestión de seguridad del gobernador de Chaco, Leandro Zdero, terminó en un caso de corrupción sin precedentes. Los efectivos intentaron sustraer 9 kilos de droga antes de ser incinerados, simulando la carga con bloques de construcción.
Lo que estaba planeado como una demostración de fuerza y transparencia frente al narcotráfico se transformó en una de las mayores humillaciones para la Policía del Chaco. Siete efectivos de la fuerza local, incluyendo altos mandos, fueron procesados con prisión preventiva tras ser descubiertos intentando robar el mismo cargamento de estupefacientes que debían destruir.
De la "Lucha contra el Narco" al "Cambiazo" frente a las cámaras
Hace apenas semanas, el ministro de Seguridad provincial, Hugo Matkovich, se mostraba en sintonía con las políticas nacionales de Patricia Bullrich, elogiando la premisa de que "el que las hace, las paga". Sin embargo, esa retórica se desmoronó durante la primera incineración de drogas programada por su gestión.
El fraude fue detectado en plena luz del día y ante la mirada de la prensa local. Los agentes implicados intentaron introducir ladrillos de yeso para reemplazar 9 kilogramos de cocaína de máxima pureza. El objetivo era claro: desviar la droga original para su posterior reventa en el mercado ilegal, confiando en que el fuego ocultaría la evidencia del reemplazo.
Los implicados y el peso de la ley
La jueza federal Zunilda Niremperger tomó cartas en el asunto de manera inmediata. El fallo judicial no solo dictó el procesamiento, sino que impuso una prisión preventiva de 100 días para los siete acusados, entre los que se encuentran:
·Altos mandos: El comisario Rubén Héctor César Alegre y el subcomisario Franco Andrés Ramírez.
·Oficiales y subalternos: El oficial principal Lucas Martínez, el sargento Gustavo Acosta, y los cabos Almirón Núñez, Quizama y Urne Cantero.
Los delitos que se les imputan son severos: tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, agravado por ser funcionarios públicos cuya responsabilidad era, paradójicamente, combatir el tráfico de estas sustancias.
Un sistema bajo sospecha
El escándalo ha reactivado las críticas sobre la connivencia policial en la región. Fuentes políticas locales señalan que, si bien la práctica de "plantar" o desviar pequeñas cantidades es un vicio antiguo de las fuerzas, un intento de robo de esta magnitud y bajo estas condiciones indica una pérdida total de control institucional.
Este hecho no es aislado en la geografía delictiva chaqueña. La provincia, punto clave en la ruta de la marihuana proveniente de Paraguay, ya había registrado incidentes de gravedad, como la detención de un fiscal antinarcóticos en Castelli vinculado al hallazgo de 200 kilos de droga.
El impacto político
Para el gobernador Zdero, el episodio representa una crisis de confianza difícil de sortear. La exposición mediática del "cambiazo" de los ladrillos de cocaína por yeso deja al Ministerio de Seguridad en una posición defensiva, obligando a una purga interna en una fuerza que, según los analistas, parece haber sido infiltrada por las mismas estructuras criminales que se comprometió a desmantelar.
