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A poco más de un mes del brutal ataque ocurrido durante los festejos de Navidad en Chos Malal, la Justicia neuquina ha decidido extender la medida de mayor restricción de libertad para el único imputado. Mientras la fiscalía y la querella intentan consolidar la prueba, el estado de salud de la víctima, un hombre de 37 años, se mantiene en un punto crítico que podría cambiar drásticamente la carátula de la causa.

El ataque: Alevosía y vulnerabilidad

El incidente se remonta a la mañana del 25 de diciembre de 2025. Según la reconstrucción efectuada por la fiscal Natalia Rivera y el asistente letrado Pablo Milanese, la agresión no fue una pelea convencional. El victimario aprovechó el estado de indefensión de la víctima, quien presentaba una alta ingesta de alcohol, para descargar una violencia desmedida.

Los golpes se concentraron en el rostro y el cráneo, y según los testimonios, el agresor continuó el ataque incluso cuando la víctima ya se encontraba tendida en el suelo, inconsciente y sin capacidad alguna de respuesta. Tras el hecho, el atacante inició una fuga que terminó horas después en el paraje Chapúa, a 30 kilómetros de distancia, un elemento que la fiscalía utilizó con éxito para fundamentar el riesgo de fuga y mantener la prisión preventiva.

Parte médico: Un futuro incierto y secuelas permanentes

La situación de la víctima en el hospital es desgarradora. Durante la última audiencia, sus familiares describieron un cuadro de estancamiento neurológico: el hombre no despierta y solo presenta reflejos involuntarios.

El Cuerpo Médico Forense ha solicitado un período de gracia de 60 días para emitir un dictamen final. Este informe será clave para determinar:

·El grado de daño cerebral permanente.

·Si existe posibilidad de rehabilitación o si el estado es vegetativo.

·La calificación legal final: actualmente la causa es por lesiones graves agravadas por alevosía, pero si las secuelas son permanentes o resultan en el deceso, el cargo podría mutar a lesiones gravísimas o incluso homicidio en grado de tentativa.

La estrategia de la defensa y el "arrepentimiento" del imputado

En un giro poco habitual en este tipo de audiencias, el acusado tomó la palabra para expresar su pesar, afirmando haber "arruinado" su propia vida junto con la de la víctima.

No obstante, este pedido de disculpas no alteró la decisión de la jueza de garantías Carolina González, quien confirmó que el hombre seguirá en prisión efectiva, al menos hasta el 26 de marzo.

Por su parte, la defensa oficial adelantó que buscará morigerar la detención hacia una modalidad domiciliaria en el corto plazo. Este pedido choca con la postura del Ministerio Público Fiscal y la querella, quienes sostienen que la gravedad del hecho y la actitud posterior del imputado (la huida) justifican la permanencia en una unidad carcelaria.

Debate sobre las condiciones de detención

El caso también ha generado un debate técnico sobre las facultades de los magistrados. Recientemente, un tribunal revisor anuló una disposición que pretendía obligar a la fiscalía a garantizar condiciones específicas de alojamiento, recordando que la responsabilidad de las condiciones carcelarias constitucionales recae sobre el Estado provincial en su conjunto y no sobre los operadores del sistema procesal de manera individual.

Con el cierre de la investigación fijado para el 26 de abril, la comunidad de Chos Malal permanece atenta a la evolución de un caso que mezcla la violencia desmedida de una madrugada festiva con un proceso judicial que busca equilibrar el arrepentimiento del agresor frente al daño irreparable causado.