Tras tres años de aislamiento forzado y un proceso judicial devastador, la Justicia de Lomas de Zamora dictó la inocencia de Julio G., un hombre de 50 años que fue blanco de una sofisticada trama de difamación orquestada por su expareja. El caso, que comenzó bajo el pretexto de un abuso sexual infantil, reveló en el juicio oral una red de connivencia profesional destinada a la extorsión económica y la anulación del rol paterno.
Cronología de un aislamiento sistemático
La relación, marcada por la inestabilidad desde su inicio en 2017, derivó en un régimen de visitas asfixiante tras el nacimiento de la menor. Durante la pandemia de COVID-19, la madre de la niña impuso restricciones arbitrarias: Julio solo podía ver a su hija dos horas por semana, en lugares públicos y bajo supervisión constante.
Según la defensa, liderada por la abogada Déborah Huczek, la mujer consideraba que la figura del padre era "prescindible". Esta dinámica de control absoluto escaló hasta la formalización de una denuncia por abuso sexual, lo que cortó de cuajo el contacto entre padre e hija cuando la niña tenía apenas tres años.
La fábrica de causas: Extorsión y manipulación profesional
El juicio oral ante el Tribunal N°3 de Lomas de Zamora desnudó una estructura delictiva detrás de la acusación. Las audiencias revelaron que la denuncia no fue un hecho aislado, sino un modus operandi planificado:
1.El móvil económico: Se acreditó que la abogada de la denunciante intentó pactar una "compensación" de 700 mil dólares a cambio de retirar la acusación, evidenciando un trasfondo patrimonial detrás del reclamo.
2.Manipulación de testigos y peritajes: La defensa demostró, mediante análisis semióticos y lingüísticos, que la niña fue inducida. Incluso se detectó que una psicóloga se reunió con la menor el día previo a la Cámara Gesell con el fin de guiar su testimonio.
3.Videos de extorsión: Los investigadores hallaron material audiovisual donde la madre intentaba forzar a la niña a repetir relatos de abuso que la pequeña no validaba. Por el contrario, en el jardín maternal, la menor preguntaba con angustia por el paradero de su padre.
Consecuencias legales: Hacia una causa por asociación ilícita
La contundencia de la absolución llevó al Tribunal y a la fiscalía a solicitar la apertura de una nueva investigación penal. Actualmente, se busca imputar a la madre, a su letrada y a dos psicólogas bajo los cargos de:
·Asociación ilícita
·Extorsión
·Corrupción de menores (debido a la manipulación psicológica ejercida sobre la niña).
El presente: El desafío de la revinculación
A pesar de la sentencia favorable, el calvario de Julio no ha terminado. La madre ha apelado el fallo ante la Cámara de Casación bonaerense, manteniendo el conflicto en una zona de incertidumbre legal. Mientras tanto, el foco principal de Julio se desplaza ahora hacia los tribunales de familia.
Tras 36 meses de ausencia total, el proceso de revinculación se presenta como un camino complejo. La defensa advierte que la niña continúa bajo el cuidado de una persona que ha demostrado no estar en condiciones psíquicas para su crianza, habiendo priorizado una ventaja económica por sobre la salud mental y el derecho a la identidad de su propia hija. Julio hoy no solo reclama justicia por su nombre, sino el derecho a recuperar el tiempo robado con su descendiente.
