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El clima entre el Palacio de Hacienda y el sector industrial alcanzó su punto de ebullición. Tras las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien calificó de "robo" los precios de la indumentaria nacional y admitió que solo compra ropa en el exterior, la respuesta de los fabricantes no se hizo esperar. El empresario rosarino Sergio Colatti, titular de la marca This Week, encabezó la contraofensiva con términos inusualmente duros.

El choque de dos realidades
La controversia se disparó cuando Caputo, en una reciente entrevista radial, cuestionó el histórico esquema de protección arancelaria de la industria textil, sugiriendo que solo ha servido para enriquecer a dueños de empresas con "avión privado".

"Este señor es un payaso", sentenció Colatti en declaraciones a la prensa santafesina. Para el empresario, las palabras del ministro reflejan una profunda desconexión con el entramado de pequeñas y medianas empresas. "Habla desde un lugar de privilegio, para sus diez amigos que hacen fiestas en Punta del Este, mientras la industria real se está destruyendo", agregó.

Los números de la crisis: consumo en picada
Detrás de la pirotecnia verbal, las cifras que maneja el sector son sombrías. Colatti advirtió que el consumo de indumentaria ha sufrido una caída de entre el 40% y el 50%, impulsada no solo por los precios, sino por la pérdida de poder adquisitivo generalizada.

Efecto "bolsillo implosionado": Según el fabricante, el gasto en ropa ha pasado a último plano frente a los aumentos en prepagas, tarifas de servicios y una presión impositiva que no da tregua.

Competencia desigual: El sector pyme sostiene que la apertura de importaciones los obliga a competir con mercados asiáticos (como Bangladesh o Indonesia) donde los costos laborales son ínfimos y no existen los derechos sociales vigentes en Argentina.

Adorni y la "falta de empatía"
Las críticas de la industria también alcanzaron al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Colatti lo calificó de "idiota" tras sus intervenciones defendiendo la apertura comercial irrestricta. Según el empresario, el discurso oficial "mezcla todo" y carece de una visión amplia sobre el impacto que el cierre de talleres tiene en las economías regionales.

Un futuro incierto para las Pymes
El conflicto pone de manifiesto una grieta ideológica que parece difícil de cerrar. Mientras el Gobierno nacional ratifica su rumbo de desregulación y competencia global para bajar la inflación, los industriales advierten que el costo será la desaparición de miles de puestos de trabajo calificado.

Para los fabricantes locales, el dilema no es la eficiencia, sino la supervivencia en un mercado donde los costos de energía, logística e impuestos internos siguen siendo "argentinos", pero se les exige vender a precios de "Bangladesh".