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Un peligroso individuo, identificado por las iniciales L.R.L.C., fue formalmente acusado por la fiscalía neuquina tras protagonizar una serie de ataques armados y enfrentamientos con la policía durante el último año. A pesar del frondoso prontuario y de la gravedad de los cargos, la justicia decidió otorgarle el beneficio de la detención domiciliaria, una medida que generó controversia debido a la naturaleza violenta de sus antecedentes.

El historial del "pistolero": de ataques en estaciones de servicio a lesiones graves

La fiscal Valeria Panozzo y la asistente letrada Fernanda Sabatini reconstruyeron tres episodios que demuestran la peligrosidad del imputado y su constante tenencia de armas de guerra:

Ataque y persecución (Junio 2024): El acusado abrió fuego contra un hombre que cargaba combustible en la esquina de Moritán y Avenida del Trabajador. No conforme con el ataque inicial, persiguió a la víctima disparando contra su vehículo y su vivienda hasta que fue interceptado por la policía con una pistola 9 mm y un revólver calibre 22.

Exhibición de armas en la vía pública (Octubre 2024): Fue detectado por patrullas preventivas mientras mostraba un revólver calibre 38 desde el interior de un automóvil. Al ser interceptado, intentó manipular el arma frente a los efectivos.

Agresión a la fuerza policial (Diciembre 2024): Durante una fuga en una motocicleta sin patente, el acusado atacó a una oficial arrojándole una reja metálica. La mujer policía sufrió lesiones graves que le provocaron una incapacidad laboral de más de un mes. En ese operativo, se le incautó una mochila con otra pistola cargada.

El debate por la libertad: Riesgo de fuga vs. Domiciliaria

Durante la audiencia, la fiscalía fue tajante al solicitar la prisión preventiva por tres meses. Los fundamentos se basaron en el evidente riesgo de fuga —dado que el hombre intentó escapar en dos de los tres arrestos— y el peligro de entorpecimiento, ya que las víctimas y testigos podrían sentirse intimidados por alguien que utiliza armas de fuego de manera recurrente.

Sin embargo, el juez Raúl Aufranc desestimó el pedido de encarcelamiento efectivo. En su lugar, el magistrado resolvió que el acusado permanezca bajo arresto domiciliario en la casa de su abuela.

Control y vigilancia

Para intentar garantizar que el imputado no vuelva a las calles, se dispuso que el personal de la Comisaría 21 realice controles diarios en la vivienda. No obstante, la fiscalía ya fue advertida de que, ante el menor incumplimiento o ausencia del joven en el domicilio, se solicitará de inmediato el traslado a una unidad penal bajo una medida cautelar mucho más severa.