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El Ministerio Público Fiscal imputó formalmente a C.A.C., un joven perteneciente al círculo íntimo de amistades de Nicolás Agustín Sáez, por su presunta responsabilidad en el asesinato del joven de 21 años, cuyo cadáver fue localizado calcinado en un área de difícil acceso en la meseta de Centenario.

Durante la audiencia de formulación de cargos, la fiscal del caso Lorena Juárez y el asistente letrado Maximiliano Jávega le atribuyeron al imputado el delito de homicidio agravado por alevosía en calidad de autor, señalando que utilizó la relación de confianza existente para emboscar a la víctima y atacarla hasta causarle la muerte.

La teoría del caso reconstruida por la acusación sostiene que la secuencia fatal se inició el pasado 5 de septiembre, cuando el imputado contactó a Sáez y lo citó bajo el falso pretexto de concretar un encuentro social. Tras trasladarse hacia las inmediaciones de la calle Pucará y el sector conocido como «Chile Loco», el agresor condujo a la víctima hacia un cañadón de difícil acceso.

Aprovechando el aislamiento del lugar, C.A.C. atacó a Sáez con una piedra de gran tamaño, propinándole múltiples impactos en la cabeza que le provocaron un traumatismo craneoencefálico fatal. Días más tarde, el imputado habría regresado a la zona para ocultar los restos, rociarlos con combustible y colocarles neumáticos encima con el objetivo de incinerar el cuerpo y destruir evidencias.

Durante la jornada judicial, la fiscalía solicitó la prisión preventiva del acusado por el plazo de seis meses, argumentando la existencia de riesgo de fuga y peligro de entorpeciendo de la investigación.

Sin embargo, al momento de resolver, el juez de garantías Raúl Aufranc dio por formulados los cargos pero reencuadró provisoriamente la figura penal como homicidio simple, descartando por el momento la agravante de alevosía. Asimismo, el magistrado fijó la medida cautelar de prisión preventiva por un término de dos meses mientras la instrucción penal continúa su curso.