El desgarrador crimen de Norma Beatriz Tula, de 63 años, ocurrido el pasado 19 de julio en su vivienda del barrio La Chacarita, en la capital catamarqueña, ingresó en un punto de inflexión judicial.
La defensa oficial del único imputado, su hijo Marcelo Joaquín Tula, de 22 años, solicitó formalmente el sobreseimiento del joven por considerar que se trata de una persona inimputable. El pedido se fundamenta en las conclusiones de la junta interdisciplinaria evaluadora, la cual determinó que al momento del ataque el acusado padecía un severo cuadro delirante en el que no comprendía la criminalidad de sus actos, estando convencido de que luchaba contra «la muerte» que venía a buscarlo y no agrediendo a su propia madre.
Esta alteración en las facultades mentales quedó ratificada por la cruda declaración testimonial de un allegado que tomó contacto con el joven inmediatamente después del hecho. Según consta en el expediente a cargo de la fiscal de Violencia Familiar y de Género, Alejandra Antonino, el testigo describió el estado de conmoción y perturbación en el que se encontraba el imputado, destacando una mirada desorbitada y un comportamiento atípico. Ante los investigadores, el testigo reprodujo las palabras con las que el acusado justificó la agresión en ese instante de crisis: «Peleé con el diablo, peleé con el diablo... maté al diablo, maté al diablo». El relato coincide con la hipótesis de un colapso psíquico completo durante el desarrollo de la agresión cometida con arma blanca, la cual provocó el deceso de la mujer por un shock hipovolémico derivado de múltiples heridas en el rostro, cuello y hombros.
El expediente judicial sumó además la incorporación de un material de profundo valor dramático y probatorio: las páginas del diario íntimo de la víctima. En sus escritos, redactados en los meses previas al trágico desenlace, Norma Tula reflejó el profundo dolor que le causaba la distancia afectiva de su hijo, la falta de muestras de cariño y un presagio que conmocionó a los investigadores. «Eres capaz hasta de matarme, te conozco como la palma de mi mano. Que mi hijo disfrute, ría y festeje cuando yo muera», dejó asentado la víctima en una de las páginas, donde también repasó las carencias del entorno familiar y la angustia por el distanciamiento.
Tras la presentación efectuada por el defensor oficial Mariano Guillamondegui, la fiscalía y la representación querellante deberán expedirse sobre la solicitud de inimputabilidad antes de que el juez de la causa dicte la resolución sobre la situación procesal de Marcelo Tula, quien actualmente permanece imputado por homicidio doblemente calificado por el vínculo y por ensañamiento.
