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La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) evalúa adelantar su medida de fuerza ante el trascendido de que el Gobierno de Javier Milei planea un nuevo recorte del 10% en la planta estatal. El gremio, a través de Rodolfo Aguiar, calificó la política como "ideológica" y exigió la inmediata renovación de todos los contratos que vencen a fin de año.


La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) ha elevado el tono de la confrontación con el Poder Ejecutivo. Ante la "amenaza" de una nueva reducción del 10% en los puestos de trabajo del sector público —lo que implicaría la cesantía de aproximadamente 28.000 trabajadores— el gremio analiza adelantar el Paro Nacional que había sido definido en un plenario el pasado 27 de noviembre en San Luis.

La convocatoria a sus "instancias orgánicas" tiene como objetivo enfrentar la inminente ola de despidos, la cual apunta principalmente a organismos descentralizados clave del Estado, como el Indec, la Oficina Anticorrupción, el Conicet, la Anses, el Inta, el Inti, la Coneau y el Enargas, entre otros.

 Dardo directo a Sturzenegger

Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, arremetió directamente contra el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, calificándolo de "siniestro" y advirtiendo: "Viene por los trabajadores. Tiene que saber que los estatales también vamos por él."

El gremialista fue categórico al exigir que el sector público "no resiste más ajustes". Su postura es de tolerancia cero a las cesantías y demandó la "renovación automática de la totalidad de los vínculos que vencen el 31 de diciembre".
Ideología vs. presupuesto

Aguiar desmintió la justificación económica del Gobierno, sosteniendo que el ajuste es puramente ideológico: "El Gobierno Nacional miente, nunca se trató de una cuestión presupuestaria", afirmó. Como prueba, indicó que el total de trabajadores contratados representa menos del 0,5% del presupuesto, mientras que la deuda externa supera el 25%.

El secretario general concluyó con una fuerte acusación: para él, está claro que el objetivo de Milei no es destruir el Estado, sino "moldearlo" para que se dedique exclusivamente a asegurar "los intereses de los grandes grupos económicos nacionales y transnacionales" vinculados al país. Como muestra de esa alineación, señaló que la máxima autoridad laboral del país está en manos del equipo jurídico de Techint.