La industria siderúrgica argentina enfrenta un panorama inestable, con leves repuntes de producción opacados por la debilidad estructural y la crisis del sector de electrodomésticos. El avance sin freno de las importaciones de línea blanca forzó el cierre de la planta de Whirlpool, dejando a 220 personas sin empleo.
La industria del acero cerró el mes de octubre con resultados mixtos que reflejan un mercado en desequilibrio. Si bien se observaron modestos incrementos en algunas áreas productivas, el informe de la Cámara de la industria acerera destaca el severo deterioro en los sectores clave que deberían impulsar la demanda interna.
El gran motivo de alarma es la crisis de la línea blanca, cuya producción nacional ha sido superada por un aumento exponencial de las importaciones. Este fenómeno ya tuvo una consecuencia devastadora: la empresa Whirlpool clausuró sus instalaciones en Pilar, resultando en el despido de 220 empleados. La conjunción de un consumo deprimido y la facilitación del ingreso de productos extranjeros ha reducido drásticamente la fabricación de electrodomésticos, disminuyendo, a su vez, la demanda de acero plano.
Rebotes aislados frente a la fragilidad estructural
El reporte mensual muestra que la fabricación de acero crudo alcanzó 373.200 toneladas, lo que implicó un aumento del 4,6% respecto a septiembre y un 3,8% interanual. También los productos laminados en caliente y frío experimentaron alzas mensuales y anuales.
No obstante, esta aparente mejora contrasta con señales de profunda debilidad en la base del proceso productivo: la producción de hierro primario (materia prima esencial) retrocedió un pronunciado 22,4% en la comparación interanual.
Los sectores clave permanecen tensos
Los principales motores del consumo de acero tampoco muestran solidez:
·Construcción: La actividad se mantiene floja, a pesar de que el despacho de cemento repuntó un 5,6% mensual.
·Automotor: El rubro exhibe tensiones, con un avance marginal del 0,2% frente a septiembre y una caída interanual del 9,9%, reflejo de un mercado que se contrae.
·Maquinaria agrícola: Si bien las perspectivas son mejores por la buena performance de las cosechas de trigo, soja y maíz, la preocupación crece ante la entrada masiva de maquinaria, tanto nueva como usada, que amenaza con desplazar la producción local.
La industria siderúrgica argentina se encuentra en una encrucijada, donde los movimientos positivos del mes parecen ser más hechos aislados que un indicio de cambio de tendencia, mientras la debilidad de los sectores demandantes y el creciente flujo de importados desestabilizan toda la cadena productiva.
