En un giro radical para la geopolítica regional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el cese definitivo del envío de recursos venezolanos hacia La Habana. A través de sus canales oficiales, el mandatario estadounidense sentenció que la etapa en la que la isla se sostenía mediante el crudo y capital venezolano ha llegado a su fin, instando al gobierno cubano a negociar de inmediato para evitar consecuencias mayores.
El quiebre del eje Caracas-La Habana
Según la administración de Trump, el esquema de intercambio de "servicios de seguridad" cubanos por petróleo venezolano —mecanismo que permitió la subsistencia del régimen castrista durante décadas— ha quedado desarticulado. El presidente subrayó que, tras la reciente intervención militar estadounidense y la captura de Nicolás Maduro, el escenario ha cambiado drásticamente:
·Pérdida de influencia militar: Trump afirmó que el contingente militar cubano en territorio venezolano sufrió bajas definitivas durante las últimas operaciones de EE. UU.
·Nueva protección: Con la presencia de las fuerzas armadas estadounidenses en Venezuela, el mandatario aseguró que el país sudamericano ya no requiere de la "protección" o presencia de agentes extranjeros que calificó como "extorsionadores".
·Advertencia directa: El mensaje hacia Cuba fue tajante: el flujo de beneficios se redujo a "cero", presionando a la isla a buscar un acuerdo antes de que su situación interna se vuelva insostenible.
El control del crudo: la prioridad de Washington
Tras la detención de Maduro el pasado 3 de enero, el interés de la Casa Blanca se ha centrado en la reestructuración de la industria petrolera venezolana. Trump no solo ha presionado a la presidencia interina, encabezada por Delcy Rodríguez, para facilitar la transición operativa, sino que ya ha iniciado conversaciones con gigantes del sector energético.
En una reciente cumbre en la Casa Blanca, el presidente estadounidense dejó claro que Washington tendrá la última palabra sobre qué empresas podrán extraer crudo en Venezuela. Ante los ejecutivos petroleros, Trump mostró una postura competitiva, advirtiendo que existe una larga lista de compañías globales esperando su turno para ingresar al mercado venezolano si los actores actuales no se alinean con sus directrices.
