El complejo escenario político y social en Venezuela ha provocado una reacción en cadena de las grandes potencias. Ante el deterioro del orden público y el aumento de la presencia de grupos paramilitares, el Departamento de Estado de EE. UU. ha emitido una alerta máxima, al tiempo que el Kremlin confirma que su alianza estratégica con Caracas permanece inalterada.
Alerta Nivel 4: Estados Unidos exige la salida inmediata de su personal
La Casa Blanca ha elevado la advertencia de viaje para Venezuela al grado de "No viajar", instando a todos sus ciudadanos residentes o turistas a abandonar el territorio de forma urgente. Los motivos esgrimidos por el Departamento de Estado pintan un panorama de extrema vulnerabilidad:
·Control de milicias: Se han reportado retenes y bloqueos liderados por "colectivos" armados, quienes estarían realizando inspecciones ilegales para identificar a ciudadanos estadounidenses o colaboradores de Washington.
·Riesgos sistémicos: El comunicado oficial menciona peligros inminentes que incluyen desde detenciones arbitrarias y torturas hasta secuestros, violencia criminal y el colapso del sistema de salud.
·Sin amparo consular: Washington recordó que su capacidad para asistir a sus compatriotas es casi nula, dada la ausencia de una misión diplomática operativa en Caracas desde hace años.
El respaldo de Rusia tras la caída de Maduro
En la vereda opuesta, el gobierno de Vladímir Putin ha salido a dar una señal de continuidad y estabilidad. A pesar de la captura de Nicolás Maduro, el embajador ruso en Caracas, Sergey Melik-Bagdasarov, se reunió con el canciller Yván Gil para reafirmar los lazos entre ambas naciones.
Moscú dejó claro que su relación bilateral no se ha visto afectada por los recientes acontecimientos. El diplomático ruso aseguró que la comunicación entre ambos gobiernos no se cortó "ni un solo minuto" durante la crisis actual.
El Kremlin ratificó que el Acuerdo de Asociación Estratégica firmado en mayo de 2025 sigue siendo la hoja de ruta que rige los vínculos comerciales y militares
Rusia insiste en que su apoyo al pueblo venezolano —y a la estructura de poder que quedó tras Maduro— se mantiene firme, funcionando como el principal contrapeso a la influencia de los Estados Unidos en la región.
