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Lo que comenzó como una tensa disputa diplomática por las pretensiones de Donald Trump sobre Groenlandia parece haber encontrado una vía de resolución técnica. En el marco del Foro Económico Mundial de Davos, Estados Unidos y la OTAN han avanzado en un "acuerdo marco" que garantiza a la Casa Blanca una presencia estratégica permanente en la isla, sin necesidad de transferir su soberanía.


Un giro en la negociación: de la "compra" al "acceso total"

Tras semanas de incertidumbre que pusieron en jaque la cohesión de la alianza transatlántica, el enfoque ha cambiado. El gobierno estadounidense ha dejado de lado la insistencia en adquirir el territorio danés a cambio de un compromiso de "acceso total y perpetuo".

Según fuentes diplomáticas, los puntos centrales del borrador incluyen:

·Blindaje militar: El despliegue del sistema de defensa de misiles conocido como "Cúpula Dorada" para interceptar amenazas que sobrevuelen el Ártico.

·Explotación de recursos: Derechos preferenciales para la industria minera estadounidense, una medida diseñada específicamente para bloquear el avance de capitales chinos en la región.

·Seguridad regional: Refuerzo de la vigilancia en las nuevas rutas marítimas que el deshielo está abriendo en el extremo norte.

El rol de los aliados y la distensión arancelaria

La mediación de figuras clave como Mark Rutte (Secretario General de la OTAN) y el canciller alemán, Friedrich Merz, ha sido fundamental para suavizar la postura de Trump.

Este acercamiento no solo destraba el conflicto por Groenlandia, sino que también desactiva —al menos temporalmente— la amenaza de aranceles del 25% que pendía sobre Dinamarca y otros siete países europeos.

Rutte enfatizó que el foco de la alianza es hoy la protección del Ártico frente a la creciente influencia de Rusia y China, sectores donde la base espacial de Pituffik ya desempeña un papel de alerta temprana vital para Occidente.

La postura de Dinamarca: soberanía no negociable

A pesar del entusiasmo de Washington, el gobierno danés mantiene la cautela. La primera ministra, Mette Frederiksen, ha sido enfática al recordar que cualquier pacto debe respetar estrictamente el derecho internacional. Si bien Copenhague se muestra receptivo a una mayor cooperación militar, la "propiedad" o cesión del territorio semiautónomo sigue fuera de toda discusión.

El contexto: Groenlandia no es solo una reserva de minerales críticos; su ubicación la convierte en el "portón de entrada" al Atlántico. El control de su espacio aéreo y marítimo es, para la administración actual, una cuestión de seguridad nacional absoluta.