Un bloque clave de mandatarios provinciales ha decidido plantar bandera ante la Casa Rosada. Este jueves, la Casa de Salta en Buenos Aires será el búnker donde Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalacqua (Misiones) y Rolando Figueroa (Neuquén) sellarán un pacto de resistencia: no habrá votos en el Senado para la reforma laboral si el Gobierno nacional no da marcha atrás con el alivio fiscal a empresas que desfinancia a sus distritos.
El "agujero negro" de un billón y medio
El punto de conflicto es técnico pero letal para las arcas del interior. Los gobernadores descubrieron que el proyecto de Javier Milei incluye una reducción en el Impuesto a las Ganancias para corporaciones que le restaría a las provincias cerca de $130.000 millones mensuales. En un año, el recorte total escalaría a los 1,5 billones de pesos, una cifra que los mandatarios consideran inaceptable en medio de una recaudación que no logra repuntar.
Una negociación con múltiples frentes
Aunque el Ministerio del Interior parece proclive a ceder, el hermetismo en el Ministerio de Economía mantiene la incertidumbre. Sin embargo, el reclamo de los gobernadores no termina en Ganancias. La lista de condiciones para acompañar al oficialismo en la Cámara Alta incluye:
·Deudas previsionales: Exigen la regularización de pagos pendientes de ANSES y el financiamiento para la atención de afiliados de PAMI.
·Obra pública: Reclaman el reembolso de fondos por proyectos que las provincias terminaron costeando con recursos propios ante el retiro del Estado nacional.
El peso de la llave legislativa
La importancia de esta cumbre radica en el poder de fuego de este grupo. Entre los cinco mandatarios controlan de forma directa seis bancas en el Senado y tienen influencia sobre otros legisladores independientes. Sin este apoyo, las ambiciones reformistas de La Libertad Avanza quedarían estancadas, ya que el oficialismo carece de números propios para avanzar sin el visto bueno de las provincias.
El clima entre los líderes provinciales es de máxima alerta. Coinciden en que el 2026 será un año de asfixia financiera si Nación persiste en su política de ajuste unilateral, por lo que han decidido utilizar su peso en el Congreso como moneda de cambio para garantizar la supervivencia económica de sus territorios.
