La capital neuquina fue escenario de una movilización multitudinaria que unificó a diversos sectores del trabajo en un rechazo frontal al proyecto de reforma laboral. La marcha, que recorrió las arterias céntricas para culminar frente a la Casa de Gobierno, dejó en claro la postura del arco gremial local, aunque también evidenció grietas en la conducción de algunos sectores clave.
El acto en Casa de Gobierno y la proclama de la CGT
Sobre un escenario montado en la calle Rioja, la CGT Neuquén —representada por el triunvirato de Ramón "Colo" Fernández (Comercio), Marina Díaz (Sanidad) y Luis Querci (UPCN)— dio lectura a un documento crítico. El mensaje fue unívoco: una exigencia directa a los senadores y diputados nacionales por la provincia para que voten negativamente el proyecto en el Congreso.
La voz de los docentes: "No es modernización"
Uno de los discursos más contundentes estuvo a cargo de Marcelo Guagliardo (referente de ATEN), quien desarmó el concepto oficial de la iniciativa:
·Ataque a la historia: Sostuvo que el proyecto no busca modernizar, sino desmantelar un andamiaje legal de más de siete décadas que permitió el desarrollo de la clase trabajadora argentina.
·Desequilibrio de poder: Aseguró que la reforma rompe el vínculo equitativo entre trabajo y capital para dejar al empleado "únicamente al servicio de los empresarios".
Incógnitas y ausencias: El caso ATE
A pesar de la masividad de la columna (donde destacaron ATEN y UPCN), la jornada estuvo marcada por una ausencia que generó ruidos internos: la de Carlos Quintriqueo, secretario general de ATE.
·La maniobra: Previo a la marcha, Quintriqueo había anunciado un paro en la administración pública, pero otorgando "libertad de acción" a los afiliados.
·El contraste: La falta de presencia orgánica de ATE en la primera línea de la movilización fue el dato político de la tarde, diferenciándose del compromiso activo mostrado por el resto de la central obrera.
