
El escándalo en torno a los bienes de Manuel Adorni sumó un fuerte revés político que debilita la posición del oficialismo en el Poder Legislativo. Oscar Zago, referente del bloque Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) y antiguo conductor de la bancada libertaria, anunció que sus diputados aportarán las bancas necesarias para abrir el debate que busca sentar al funcionario en el recinto, manifestando un profundo malestar por las contradicciones discursivas del vocero.
El quiebre definitivo con los antiguos socios
La postura del MID dinamita el blindaje que el Ejecutivo intentaba sostener en la Cámara Baja. Los argumentos de la ruptura exponen el nivel de desgaste en los lazos políticos:
Pérdida de confianza: La dirigencia aliada acusa al jefe de Gabinete de haber sostenido un relato falso ante las consultas de los legisladores, modificando sus versiones a medida que aparecían nuevas inconsistencias en sus declaraciones juradas.
Ciclo cumplido: Desde el bloque de Zago consideran que la permanencia del funcionario en la jefatura de ministros es insostenible y sugieren que una salida voluntaria evitaría trasladar el costo político de la polémica directamente a la figura del Presidente.
La cuenta regresiva para el 23 de junio
La oposición más dura —que nuclea a Unión por la Patria, la Izquierda, la Coalición Cívica y sectores provinciales— ya fijó formalmente la convocatoria para finales de mes. El encuentro parlamentario tiene una doble meta: someter al ministro a una interpelación forzada y activar el mecanismo constitucional de la moción de censura, cuyo fin último es decretar su remoción.
Para que la destitución prospere se requiere un piso de 129 voluntades en el recinto. Aunque el oficialismo cuenta con una base de 94 legisladores para intentar frenar la destitución, el tablero político quedó bajo extrema tensión, supeditado a cómo actúen aquellos sectores que en privado cuestionan la conducta patrimonial del funcionario pero temen votar en sintonía con el bloque opositor.
