
En lo que constituyó su segundo contacto oficial con los medios acreditados en Casa Rosada, el flamante portavoz de la Presidencia, Adrián Ravier —quien asumió funciones tras el alejamiento de Manuel Adorni—, respaldó de forma contundente la composición del Gabinete nacional y las recientes medidas del Palacio de Hacienda. Ante las preguntas sobre el desembarco de figuras de larga trayectoria política como Diego Santilli, el funcionario fue tajante: "No sé por qué alguien puede ver casta en este Gobierno". Cabe señalar que la habitual rueda de prensa modificó su horario matutino debido al debut de la Selección argentina en la fase eliminatoria del Mundial 2026.
La comparecencia subió de tono cuando se le cuestionó si la gestión libertaria había resignado sus banderas fundacionales de la "batalla cultural" al sumar a referentes con pasado en otras administraciones, tales como Patricia Bullrich, el propio Santilli, Luis Caputo, Federico Sturzenegger o Pablo Quirno. Al respecto, Ravier desestimó la contradicción: "Claramente no. La casta gobernó históricamente para beneficio propio. Es algo que sigo observando en La Pampa, mi provincia natal, donde las estructuras y los mismos mandatarios se perpetúan manejando los recursos públicos en favor de sus intereses. Eso es lo que antes sucedía a escala federal".
En contraposición, el vocero argumentó que el norte de la gestión actual está enfocado en el bienestar social a través de la quita de cargas impositivas, la desregulación de la economía y el achicamiento del aparato burocrático del Estado. Asimismo, ponderó la conducción y la autoridad del presidente Javier Milei para alinear a los nuevos integrantes bajo la doctrina oficial. "Contamos con actores políticos de peso que formaron parte de ciclos anteriores, donde se desempeñaron bajo otros parámetros, pero que hoy, bajo el liderazgo de Javier, gestionan bajo un paradigma completamente distinto", explicó.
Para finalizar, Ravier elogió las capacidades del equipo ministerial que acompaña al jefe de Estado, calificándolo como "un lujo" por su desempeño al frente de las políticas públicas y reiterando que la administración se encuentra en las antípodas de los vicios corporativos de la política tradicional.
