El funcionario de la gestión libertaria afirmó que el endeudamiento responde a una mala administración de las finanzas personales y lo catalogó como un "proceso de aprendizaje" por el regreso del crédito. Los últimos datos del Banco Central contradicen su diagnóstico: los incumplimientos en los hogares alcanzaron el 12,7% en mayo tras 19 meses de subas consecutivas.
En medio de un escenario crítico para las economías hogareñas, el vocero presidencial Adrián Ravier encendió el debate al atribuir el alza sostenida de la morosidad en el sistema financiero a la falta de educación financiera de los usuarios. Durante su habitual conferencia de prensa en la Casa Rosada, el funcionario sostuvo que muchos argentinos “no saben manejar sus ingresos” y contraen obligaciones que exceden sus capacidades reales de pago.
Para Ravier, la situación actual representa una etapa de adaptación tras la reaparición de herramientas de financiamiento en el mercado. “Tenemos que volver a aprender hasta qué cuota podemos pagar. A veces la gente misma se expone a riesgos de impago”, argumentó. Si bien repartió responsabilidades al señalar que las entidades bancarias deben agudizar los perfiles de riesgo al otorgar líneas crediticias, enfatizó que los individuos deben conocer con exactitud el límite de endeudamiento que sus salarios les permiten afrontar, ejemplificando que “uno lleva la tarjeta al límite y al otro mes se encuentra apretado”.
Las estadísticas del Banco Central exponen el ahogo financiero
Las declaraciones del portavoz oficial colisionan con los indicadores macroeconómicos del sector. Los informes del Banco Central de la República Argentina (BCRA) detallaron que la irregularidad en las líneas de crédito destinadas a las familias trepó al 12,7% durante el mes de mayo, mientras que el índice general de mora en el sector privado se ubicó en el 7,7%, encadenando un ciclo de diecinueve meses consecutivos en terreno negativo.
A la par de los registros oficiales, relevamientos de consultoras privadas estiman que alrededor de siete millones de ciudadanos se encuentran marginados del circuito formal de crédito por reportar atrasos en sus cuotas superiores a los 90 días. El panorama es aún más complejo en las entidades financieras no bancarias —compañías de préstamos personales y tarjetas de comercios—, donde el nivel de morosidad consolidado ya supera el 32%.
A contramano de la visión del Ejecutivo, analistas y economistas vinculan de forma directa este fenómeno a la caída del salario real frente a la inflación, los incrementos en el costo de vida y una preocupante tendencia: el uso forzado de tarjetas de crédito y préstamos a sola firma para cubrir gastos de la canasta básica y alimentos esenciales.
Un historial de frases controvertidas
El posicionamiento de Ravier frente al endeudamiento social evoca otros episodios recientes que despertaron fuertes cuestionamientos públicos. Pocos días atrás, al ser consultado por los marcados incrementos en las tarifas de gas residencial, el vocero había recomendado a los usuarios “abrigarse más” en sus hogares para mitigar el impacto del consumo en las facturas de invierno, una declaración que provocó el rechazo de diversos arcos políticos y por la cual debió retractarse formalmente.
En esta oportunidad, sus afirmaciones vuelven a colocar a la administración nacional en el centro de las críticas, en momentos en que la clase media y los sectores vulnerables muestran señales severas de asfixia financiera para sostener la estructura de gastos corrientes diarios.
