
La convivencia política en la cúpula de La Libertad Avanza implosionó de manera definitiva. Un durísimo cruce de mensajes privados de WhatsApp entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich —que incluyó descalificaciones personales, acusaciones de "entregar el país" y pases de factura por la Ley de Tierras— desató la intervención directa del presidente Javier Milei. Sin rodeos, el mandatario se alineó de forma unánime con la funcionaria de Seguridad y fustigó a su compañera de fórmula, acusándola de replicar "la chicanería kirchnerista".
El detonante: el intento de frenar el debate en el Senado
La escalada de tensión comenzó tras la clasificación del seleccionado argentino a la final del Mundial. La titular de la Cámara Alta intentó utilizar el clima de festejo popular para suspender la sesión de este jueves, donde el oficialismo busca aprobar la desregulación para la venta de tierras a extranjeros. Desde el entorno de Bullrich leyeron la jugada como una maniobra deliberada para dilatar el debate hasta después del receso invernal de julio. "Siempre es para joder", deslizaron fuentes cercanas a la ministra.
En el primer contacto de la seguidilla de chats, Villarruel planteó: "¿Cómo vamos a tener sesión después de haber casi ganado el Mundial? Para vender el país. Nadie querría festejar en el Senado. Cada senador quiere festejar en su provincia con su familia. No votando una ley que es indignante por el capítulo de tierras".
Bullrich retrucó de inmediato marcando la diferencia de prioridades:" Para vos. Para nosotros cambiar el país es el desafío".
Acusaciones cruzadas de "entregar el territorio" y "ajuste en Narnia"
A partir de allí, la discusión escaló hacia aspectos ideológicos y de gestión, tocando fibras sensibles:
·Soberanía y parentescos: Villarruel cuestionó el compromiso patriótico de la exministra y arremetió contra la diputada Sabrina Ajmechet, a quien se refirió con ironía como su "sobrina": "¿Andá a cambiarlo vendiendo tierras? Cómo se nota que la integridad territorial no les importa nada. Por eso tu sobrina sale con que las Malvinas no son argentinas".
·Críticas a la economía real: Ante la respuesta de Bullrich defendiendo que la ley busca el desarrollo y no la venta de suelo, la vicepresidenta lanzó un duro diagnóstico "No se desarrolla nada, están cerrando pymes todos los días y ustedes están en Narnia. La gente no tiene para comer. Están endeudados. Vayan a los pueblos en vez de digitar todo desde un despacho".
·El pedido de renuncia: Luego de que Villarruel tildara de "hipócrita" al sector oficialista por "rifar" el territorio, Bullrich la desafió directamente: "¡Si no te gusta, renunciá! Es lo que deberías hacer si escribís lo que escribís".
La disputa por la representatividad electoral
El tramo final del chat estuvo dominado por agresiones personales y cuestionamientos sobre el peso político de cada una:
·Villarruel: Reclamó su propia legitimidad de origen: "A mí también me votaron. Y no te votaron a vos. Así que agua y ajo. Y lo que escribo es la realidad de la ley que vos estás empujando por obsecuente". Además, la mandó a "chuparle las medias a Karina (Milei)".
·Bullrich: Le recordó los 6,6 millones de votos obtenidos en las generales y su posterior performance en la Ciudad de Buenos Aires. Sentenció el intercambio con un tajante: "Chau. Comienzo y fin de una corta vida política".
·El cierre: Tras ser calificada por la vicepresidenta como un "parásito y casta", la ministra de Seguridad cerró la conversación comparándose con el capitán de la Selección: "Perdón, estaba festejando. Pero los buenos como Messi somos capaces de jugar muchos mundiales. Y para ti, récord: nunca pensé que eras tan mal educada".
La lapidaria reacción de Javier Milei
Horas después de que el intercambio se hiciera público, el presidente Javier Milei brindó una entrevista a El Observador en la que destrozó políticamente a Villarruel, a quien catalogó de figura menor dentro de la estructura de poder actual.
"Ya conocemos a los personajes de la escena política y ya sabemos de la miserabilidad y lo destructivos que pueden ser. El mensaje K es siempre el mismo. Hay gente que en un momento se disfrazó de otra cosa y ahora baja mensajes K", fustigó el jefe de Estado, asegurando que la vicepresidenta optó por "repetir como loro la chicanería K, de política barata".
Milei calificó de "imprudente" el accionar de la titular del Senado y relativizó su peso político con una frase demoledora: "Afortunadamente esas frases impertinentes e impropias que podrían estar generando ruidos corresponden a personas intrascendentes a las que nadie les da importancia, tengan o no cargos importantes".
Dos visiones contrapuestas sobre Malvinas
La fuerte interna gubernamental también se trasladó a la narrativa sobre las islas Malvinas. En la antesala del cruce mundialista contra Inglaterra, Villarruel había calentado la previa en redes con un mensaje de fuerte impronta nacionalista: "No voy a ser políticamente correcta ni pecho frío, contra los ingleses siempre es algo más. Es Malvinas, es el Diego, es la última de Leo y es pararle el carro a los invasores". Posteriormente, celebró el triunfo compartiendo la imagen de los futbolistas con la bandera patria.
Por su parte, Milei optó por encauzar el debate dentro del plano de las relaciones exteriores de su gestión. Si bien validó la libre expresión y el sentimiento de los jugadores, remarcó que se trató de "un partido de fútbol" y ratificó la vía pacífica para el reclamo: "Las Malvinas son argentinas y las vamos a recuperar en el plano diplomático". En esa línea, ponderó que los acercamientos bilaterales promovidos por su administración lograron que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) inste nuevamente a Gran Bretaña a sentarse a negociar la soberanía del archipiélago.
