
Fuerzas federales y dependencias de la Ciudad de Buenos Aires estructuraron un esquema logístico flexible ante el arribo de la delegación desde Estados Unidos. La planificación prioriza la vía aérea para evitar el colapso de las arterias terrestres, aunque la ratificación del itinerario definitivo permanece supeditada a las disposiciones de la AFA y los futbolistas.
Las autoridades del Gobierno nacional y de la Ciudad de Buenos Aires avanzaron en el diseño de un dispositivo de seguridad articulado ante el inminente retorno de la Selección argentina luego de disputar la final de la Copa del Mundo contra España en Nueva Jersey. La premisa central de las mesas técnicas consiste en asimilar la experiencia de las masivas celebraciones de diciembre de 2022 —cuando la saturación de los accesos terrestres obligó a una evacuación de emergencia— para garantizar un ordenamiento vial y civil eficiente, independientemente del resultado deportivo. Sin embargo, en todas las órbitas estatales se reconoce de manera unánime que el esquema definitivo se encuentra sujeto a las definiciones de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), conducida por Claudio Tapia, y a las directivas que emanen del propio plantel liderado por Lionel Messi.
La propuesta aérea y la alternativa de la Casa Rosada La estrategia principal elaborada en conjunto por los equipos técnicos de la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, y de la cartera porteña que dirige Horacio Giménez, contempla que el vuelo chárter de Aerolíneas Argentinas aterrice este lunes en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Para eludir el corredor de la autopista Riccheri —epicentro de las concentraciones masivas en festejos previos— se proyecta el traslado inmediato de la delegación en helicópteros hacia el helipuerto de la Casa Rosada, considerado el único punto del microcentro porteño con la infraestructura técnica apta para dicho despliegue aéreo.
Desde el Poder Ejecutivo nacional aclararon que la utilización del helipuerto gubernamental no conlleva necesariamente la presencia del plantel en el histórico balcón de la Casa de Gobierno. Si bien las instalaciones fueron puestas a disposición por el presidente Javier Milei —bajo la promesa explícita de retirar a toda la plana de funcionarios políticos para desestimar lecturas de usufructo partidario—, los antecedentes señalan que los futbolistas se han mostrado históricamente reticentes a participar de actos institucionales en contextos de polarización política.
Dentro de las alternativas complementarias bajo análisis se contemplan:
·Un traslado posterior en micro de pasajeros abierto hacia las locaciones específicas que determinen los futbolistas.
·El montaje de un escenario central en las inmediaciones del Obelisco porteño, sujeto a la aprobación de la delegación.
·Cualquier variante de recorrido urbano que resuelva el plantel una vez concluido el certamen, descartándose de plano la utilización del Aeroparque Jorge Newbery por impedimentos técnicos y de operatividad de seguridad.
Postura de la provincia de Buenos Aires y prevenciones en el microcentro En contraposición a las versiones de un planeamiento unificado, la administración de la provincia de Buenos Aires, a cargo de Axel Kicillof, se distanció de los esquemas preliminares. Voceros del gobierno bonaerense precisaron que no formaron parte de las reuniones de la cartera federal y remarcaron que no existe un circuito cerrado debido a que la AFA no ha emitido una notificación oficial, en parte por estrictas cuestiones de cábala deportiva. Las autoridades provinciales argumentaron que cada jurisdicción se encuentra abocada a estructurar planes contingentes propios, previendo festejos espontáneos en el conurbano y el interior provincial, pero insistieron en que el dispositivo definitivo solo se adecuará una vez que los jugadores y la dirigencia comuniquen su resolución.
Paralelamente a la diagramación del arribo, el Ministerio de Seguridad de la Ciudad dispuso un despliegue preventivo específico para la jornada dominical. El dispositivo incluye la afectación de aproximadamente mil efectivos de la Policía de la Ciudad, vallados perimetrales, restricciones de tránsito vehicular, unidades sanitarias de alta complejidad del SAME, puestos médicos de asistencia rápida y un monitoreo en tiempo real mediante drones, helicópteros y la red del Centro de Monitoreo Urbano para regular la afluencia de simpatizantes en el área central de la Capital Federal.
