
La Federación Salteña de Bomberos Voluntarios atraviesa una compleja situación económica debido a la paralización de las partidas del subsidio nacional, que contempla un monto superior a los 94 millones de pesos destinados a cada una de las 33 asociaciones operativas en la provincia.
Los recursos en cuestión provienen de un fondo específico constituido a través de las primas de los seguros automotores, según lo contempla la Ley 25.054. La demora en los desembolsos por parte del Ministerio de Seguridad de la Nación condiciona el equipamiento de los brigadistas —cuyo traje de protección ronda los 15 millones de pesos—, además del abastecimiento de combustible y la operatividad de las unidades de rescate.
Esta falta de financiamiento impacta de forma directa en el despliegue operativo de los cuarteles salteños justo en el periodo de mayor ocurrencia de incendios de vegetación en la provincia, por lo que desde las delegaciones solicitan la regularización de las transferencias para evitar la interrupción de las guardias de emergencia.
En el caso de la Patagonia, incluyendo a la provincia del Neuquén, los montos ya se pagaron, debido a los incendios pasados, por lo cuál, la deuda es con el resto del país.
