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Tras asistir a la misa en la Catedral Metropolitana oficiada por el nuevo nuncio apostólico Michael Wallace Banach, la vicepresidenta Victoria Villarruel salió al cruce de las declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno. El canciller le había sugerido públicamente que diera un paso al costado si mantenía diferencias con la gestión oficialista.

Frente a la prensa, la titular del Senado calificó la postura del diplomático como un «exceso» y sostuvo que las controversias dentro del Ejecutivo deben discutirse en el ámbito privado: «Es una cuestión que tiene que ser dicha cara a cara, no para escandalizar a la población».

Las desavenencias entre el Gabinete y la Vicepresidencia se profundizaron luego de que Villarruel autorizara a la senadora kirchnerista Anabel Fernández Sagasti a votar de forma remota desde Mendoza debido a su embarazo. La medida generó fuertes duras críticas de funcionarios libertarios como el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la senadora Patricia Bullrich. A esto se sumaron los dichos de Quirno, quien acusó a Villarruel de haberse reunido meses atrás con dirigentes de la oposición para ofrecerse como alternativa de poder ante una eventual renuncia del presidente Javier Milei, una versión repudiada por la Casa Rosada que marcó un quiebre en la relación bilateral.

Reivindicación institucional y defensa del disenso

En sus declaraciones, la vicepresidenta rechazó de forma categórica las acusaciones de desestabilización, defendió el ejercicio de la libertad de expresión dentro de la coalición y garantizó que cumplirá de forma completa su mandato constitucional:

Ratificación del cargo: Reafirmó su decisión de permanecer en la Vicepresidencia hasta el final de la gestión al señalar que honrará el compromiso asumido con los ciudadanos que la votaron en la fórmula presidencial junto a Javier Milei.

Respeto a las instituciones: Desestimó cualquier intencionalidad golpista al manifestar: «Yo no desestabilizo a nadie, nada más lejos de mí. Yo respeto a las instituciones».

Libertad de expresión y diferencias: Señaló que el problema central reside en la imposibilidad de expresar disensos y remarcó que defender posturas divergentes en determinados temas no contraviene su colaboración permanente con las políticas de Estado del Gobierno.

Apego al Reglamento: Sostuvo que la habilitación de la votación remota a Fernández Sagasti no contradijo el Reglamento del Senado ni afectó la institucionalidad de la Cámara Alta.