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Un exhaustivo informe elaborado por el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), perteneciente a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), analizó la evolución del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) y concluyó que el piso salarial acumula una pérdida superior al 40% en su poder de compra desde el inicio de la administración de Javier Milei.

El documento remarca que la política de actualización de los haberes mínimos, instrumentada mediante decretos y resoluciones oficiales ante la falta de acuerdo entre las cámaras empresariales y las centrales sindicales en el Consejo del Salario, provocó un retroceso de los ingresos reales que ubica al referente salarial en mínimos históricos, por debajo de los valores registrados durante la crisis de 2019 e incluso durante la pandemia de COVID-19.

El estudio detalla que la capacidad adquisitiva actual del haber básico es un 60% inferior a la registrada en 2015 y se sitúa un 20% por debajo de los niveles promedio de la década de 1990. Bajo este análisis, si la pauta salarial no se hubiera desfasado del índice de precios al consumidor durante los últimos diez años, el salario mínimo —fijado en $367.800 en la previa de la nueva instancia de negociación paritaria— debería ubicarse actualmente en torno a los $955.000 para sostener el mismo estándar de consumo.

La investigación cuantifica el impacto del proceso inflacionario mediante la pérdida de equivalencia frente a bienes de primera necesidad y servicios públicos. En junio de 2016, una hora de trabajo retribuida con el salario mínimo alcanzaba para comprar un kilo de pan blanco, mientras que en la actualidad se requieren dos horas y media de labor para adquirir el mismo producto. En el caso de la carne picada, la relación se triplicó: de dos horas de trabajo requeridas hace una década se pasó a casi seis horas en el escenario actual. Una distorsión similar se registra en la cobertura del transporte público, donde un pasaje de ida y vuelta en subte exigía 15 minutos de trabajo en 2016, frente a la hora y 41 minutos que demanda en el presente.

Finalmente, el informe advierte sobre el progresivo desacople entre el salario de referencia y los indicadores de pobreza e indigencia. Con los valores vigentes, un haber mínimo alcanza para cubrir apenas la mitad de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) para un hogar de cuatro integrantes —estimada en $690.000 para medir el umbral de indigencia—, requiriéndose más de cuatro ingresos básicos para superar la Canasta Básica Total (CBT) de $1,5 millones. De igual modo, mientras que en 2016 el piso salarial representaba el 37,2% del sueldo promedio de los trabajadores registrados del sector privado, hoy equivale únicamente al 16,6% de dicho haber, perdiendo su función regulatoria como referencia para el mercado laboral formal e informal.