Puede ser una imagen de sala de prensa, tarima y texto que dice "Un / UNIÓNINDUSTRIAL ARGENTINA"

La profunda tensión entre el sector manufacturero y el programa económico del presidente Javier Milei terminó por fracturar la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) durante la celebración del Día de la Industria.

La interna quedó al descubierto cuando el vicepresidente de la entidad y referente industrial de Santa Fe, Guillermo Moretti, rompió la vocería institucional al calificar al ministro de Economía, Luis Caputo, como un "trader que no sabe lo que es un torno" y acusar al Poder Ejecutivo de ejecutar una "política de desindustrialización" deliberada.

En declaraciones mediáticas previas al acto oficial, Moretti cuestionó con dureza el perfil del equipo económico, señalando que el patrimonio de Caputo se había incrementado mientras la Argentina registraba un mayor endeudamiento.

Asimismo, la autoridad de la central fabril contrapuso la delicada situación que atraviesan las pymes industriales frente al sesgo favorable de la gestión nacional hacia sectores como la minería, la energía y la actividad petrolera en Vaca Muerta, enfatizando que la supervivencia de la industria requiere del sostenimiento activo del sistema universitario, el CONICET, el INTI y las escuelas técnicas.

El impacto de las afirmaciones de Moretti condicionó el desarrollo del acto principal, organizado en la planta del Laboratorio Elea, en Malvinas Argentinas, al que no asistieron funcionarios nacionales de primera línea. Durante la ceremonia, el presidente de la UIA, Martín Rappallini, ofreció un diagnóstico cuantitativo severo pero circunscrito al plano técnico: reveló que la producción manufacturera se ubica un 10% por debajo de los niveles de 2022, que se han perdido 90.000 puestos de trabajo registrados desde agosto de 2023 y que las tarifas de gas y electricidad sufrieron aumentos de entre tres y cinco veces para el segmento pyme.

Frente a este escenario, Rappallini reclamó un "pacto fiscal industrial", frenos a la competencia desleal e importaciones irregulares, y solicitó que los hidrocarburos no solo se exporten como materia prima, sino que sirvan de palanca para agregar valor industrial local. La respuesta del Gobierno no se hizo esperar y llegó por partida doble en el marco del foro Vientos de Cambio.

El ministro Caputo rechazó de plano las críticas al sostener que la economía atraviesa un "proceso de reconversión" hacia un modelo competitivo y subrayó que su función es "defender el interés de todos los argentinos y no el de determinados empresarios".

En esa misma línea, el presidente Javier Milei clausuró cualquier margen de negociación al afirmar categóricamente que "las buenas políticas no se negocian" y que el equilibrio fiscal y la política monetaria se mantendrán inalterables. Ante la contundencia de la respuesta oficial, la conducción de la UIA buscó frenar la escalada.

En apariciones televisivas posteriores, Rappallini desautorizó públicamente a Moretti al precisar que sus expresiones representaban una "posición personal o provincial" y no la postura formal de la institución. El titular de la UIA reafirmó su coincidencia con el rumbo macroeconómico, el déficit cero y la baja de la inflación, buscando tender puentes de diálogo con el Palacio de Hacienda mientras se dirimen intereses de peso, en un contexto donde el propio Rappallini figura además como inversor del proyecto minero San Jorge Cobre Mendocino, recientemente adherido al RIGI.