
Durante la más reciente reunión de la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados de la Nación, el legislador nacional de La Libertad Avanza por la provincia de Misiones, Diego Hartfield, protagonizó un tenso contrapunto institucional al justificar las políticas de ajuste fiscal del Poder Ejecutivo y el consecuente recorte de la asistencia financiera que el Estado nacional destina a las entidades deportivas de todo el país.
El debate se desarrolló en el marco de una jornada de trabajo donde dirigentes de diversos clubes de barrio y federaciones de base expusieron la delicada situación operativa que atraviesan, caracterizada por los fuertes incrementos en las tarifas de servicios públicos y la pérdida de partidas presupuestarias clave. En su rol de vicepresidente segundo de la comisión parlamentaria, Hartfield rechazó los reclamos planteados por los dirigentes y ratificó la orientación económica impulsada por el presidente Javier Milei, sosteniendo la necesidad prioritaria de mantener el equilibrio de las cuentas públicas: “Nuestra postura es tener las cuentas ordenadas. Lamentablemente, vivir de subsidios puede tener sus costos”.
La postura adoptada por el legislador misionero provocó una inmediata y tajante reacción entre los miembros del cuerpo y los expositores invitados, quienes remarcaron la evidente paradoja existente entre su discurso actual y las etapas iniciales de su trayectoria personal. A los 16 años de edad, cuando buscaba profesionalizarse en el tenis, Hartfield dejó su ciudad natal de Oberá —donde recorría diariamente cerca de cien kilómetros para entrenar en la capital provincial— para radicarse en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En ese contexto determinante para su desarrollo deportivo, fue beneficiado con una beca de asistencia integral otorgada por el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD), organismo estatal que le garantizó alojamiento, alimentación e instalaciones de entrenamiento público durante dos años ininterrumpidos. Dicho impulso público resultó fundamental para consolidar su carrera profesional en el circuito de la ATP, donde alcanzó el puesto 73 del escalafón mundial en 2007, ganó el Challenger de Atlanta y enfrentó a figuras internacionales como Roger Federer sobre el césped de Roland Garros.
Posteriormente, tras concluir su ciclo deportivo profesional, Hartfield se volcó al ámbito privado como inversor, formándose formalmente hasta obtener la licencia como asesor financiero y agente de bolsa.
Su desembarco definitivo en la actividad política formal se concretó alineándose con el espacio de La Libertad Avanza, plataforma por la cual obtuvo una banca en la Cámara Baja nacional en representación de Misiones y desde la cual promueve la reducción del gasto público en redes sociales y comisiones de trabajo.
Sin embargo, al ser expuesta en el recinto la contradicción directa entre la defensa del recorte a los clubes y el soporte estatal que financió su propia inserción profesional en el tenis, el legislador optó por guardar silencio. De manera intempestiva, Hartfield se levantó de su estrado y abandonó la sala de reuniones de la comisión sin ofrecer explicaciones ni réplica a las autoridades del cuerpo parlamentario.
