
Un polémico movimiento administrativo en el marco del ajuste estatal genera fuertes cuestionamientos internos. Daniel Alfredo Neira, quien se desempeñaba como subdirector de Contabilidad y Finanzas del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) desde 2012, acordó su desvinculación de la entidad cobrando una indemnización millonaria y, al día siguiente, comenzó a prestar funciones en un cargo gerencial dentro del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), organismo que depende de la Secretaría de Agricultura.
La liquidación total percibida por Neira alcanzó los 110 millones de pesos. El monto final se desglosó en 73 millones de pesos en concepto de antigüedad por sus doce años de servicio, 24 millones de pesos correspondientes a vacaciones no gozadas y 9 millones de pesos liquidados bajo la figura de preaviso.
Cronología de una desvinculación y reingreso relámpago
Los trámites para concretar su traspaso de repartición presentaron una secuencia temporal que llamó la atención en los pasillos de la administración pública:
1° de julio: Neira inició las gestiones administrativas para incorporarse a la estructura del INTA.
24 de julio: Se emitió la resolución con la designación para su nuevo puesto en la entidad agropecuaria.
28 de julio: Quedó habilitado formalmente el cobro del retiro voluntario e indemnización por su paso por Enacom.
31 de julio: Se efectivizó su baja formal de la plantilla de Enacom.
1° de agosto: Asumió formalmente sus nuevas funciones gerenciales en el INTA.
El procedimiento provocó rechazo entre especialistas de la función pública, quienes remarcaron que ante el paso de un funcionario a otro espacio dentro de la órbita del mismo Estado el carril correspondiente es la renuncia al cargo saliente, sin habilitar desembolsos por rescisión laboral ni compensaciones indemnizatorias.
