El fallecimiento de Sergio Jiménez Ramos, un creador de contenido de 37 años conocido como "Sancho", ha puesto bajo la lupa una peligrosa subcultura digital que opera al margen de las leyes de las plataformas convencionales. El trágico suceso ocurrió el pasado 31 de diciembre en Vilanova i la Geltrú, durante una transmisión privada donde el consumo desmedido de sustancias acabó con su vida frente a una audiencia de pago.
Un ecosistema fuera de control: De las plataformas al anonimato
Jiménez Ramos había sido expulsado de sitios como Kick y Dlive por violar las normas de seguridad. Sin embargo, esto no detuvo su actividad, sino que la desplazó hacia la clandestinidad:
·Membresías exclusivas: Bajo el nombre de “los diplomáticos”, creó un sistema en Telegram y Google Meet donde los usuarios pagaban entre 40 y 120 euros para acceder.
·Retos a la carta: En estos espacios, la audiencia no era solo espectadora; financiaban y exigían desafíos físicos y químicos de altísimo riesgo a cambio de donaciones monetarias.
·La "Jungla" digital: Al tratarse de videollamadas privadas, se elude la moderación automática de las redes sociales, permitiendo que prácticas como el consumo de drogas en vivo o actos sexuales ocurran sin restricciones.
Los últimos momentos y el crudo testimonio de Simón Pérez
La reconstrucción de los hechos, aportada en parte por el polémico asesor financiero Simón Pérez —quien también forma parte de este círculo—, revela una noche de excesos fatales. Según Pérez, el streamer habría ingerido cantidades masivas de estupefacientes y alcohol en un periodo de tiempo muy breve, alentado por las voces que se escuchaban a través de su ordenador.
Incluso tras confirmarse el deceso, el tono en los grupos de Telegram (como AviatorVip) reflejó una desconexión total con la realidad, con mensajes macabros que pedían ver el video del momento exacto de la muerte o instaban al fallecido a "manifestarse como espíritu".
Investigación judicial y el dilema de la responsabilidad
Los Mossos d’Esquadra han iniciado una investigación y solicitado la autopsia para esclarecer las causas legales del fallecimiento. Este caso es el primero de este tipo en España y refleja una tendencia alarmante ya vista en otros países europeos:
1.Presión grupal: Los suscriptores actúan como instigadores, coordinando en ocasiones el envío de sustancias a los domicilios de los streamers.
2.Vulnerabilidad: Se supo que Jiménez Ramos estaba bajo tratamiento psiquiátrico al momento de integrarse a estos grupos en octubre de 2025, lo que lo hacía aún más propenso a ceder ante la presión de los retos.
3.Monetización de la tragedia: A pesar de lo ocurrido, otros miembros del círculo continúan utilizando la atención mediática del suceso para seguir captando suscriptores y solicitando dinero en directo.
La justicia intenta ahora rastrear el flujo de los donativos para determinar si existe responsabilidad penal por parte de quienes financiaron y alentaron el reto que resultó mortal.
