Con el termómetro marcando registros récord, la comunidad médica ha encendido las alarmas respecto a la salud de la población infantil. Especialistas en pediatría reportan un incremento significativo en las consultas de urgencia relacionadas con desajustes térmicos, poniendo especial énfasis en la vigilancia de los niños menores de cinco años, quienes conforman el eslabón más frágil ante la actual ola de calor.
La vulnerabilidad biológica de los más pequeños
El Dr. Juan Carabajal, referente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y médico del Hospital de Niños de Catamarca, advierte que el organismo de un niño pequeño no funciona igual al de un adulto. "El sistema de termorregulación en la infancia todavía está en proceso de maduración", señala el profesional.
Esta inmadurez fisiológica impide que los menores de un año, por ejemplo, disipen el calor de manera eficiente, lo que acelera los procesos de deshidratación severa.
A menudo, la percepción del adulto juega en contra: mientras los mayores disfrutan de actividades recreativas bajo el sol, el cuerpo del niño puede estar entrando en un estado de estrés térmico sin que sus cuidadores lo noten a tiempo.
Del agotamiento al golpe de calor: señales de advertencia
Es crucial diferenciar entre el agotamiento por calor (la etapa inicial) y el golpe de calor (la emergencia médica). El diagnóstico temprano puede evitar secuelas graves o internaciones.
Signos de agotamiento (Etapa 1):
·En lactantes: Llanto inconsolable, irritabilidad extrema o, por el contrario, un decaimiento inusual.
·En niños mayores: Sudoración profusa, sensación de sed insaciable, calambres musculares, cefaleas y náuseas.
·Alerta física: Poca frecuencia urinaria y sequedad en las mucosas (boca seca).
Signos de golpe de calor (Etapa de emergencia):
·Temperatura corporal superior a los 39°C.
·Alteraciones del estado de conciencia: confusión, desorientación o agitación.
·En casos críticos, pueden presentarse convulsiones.
·Nota importante: Ante este cuadro, el Dr. Carabajal advierte no suministrar antitérmicos, sino refrescar al niño externamente y buscar ayuda médica inmediata.
Pautas de prevención y mitos sobre la hidratación
La prevención no solo reside en el uso de protectores solares, sino en un cambio de hábitos durante la temporada estival. En Catamarca, se recomienda restringir totalmente la exposición solar entre las 10:00 y las 18:00 horas, incluso si el cielo se presenta nublado, debido a la alta incidencia de rayos UV.
Recomendaciones clave de hidratación:
1.Lactantes: Fomentar la lactancia materna con mayor frecuencia. No es necesario darles agua si toman pecho, pero sí aumentar las tomas.
2.Niños y adolescentes: Priorizar el agua mineral sobre cualquier otra bebida.
3.El peligro de las bebidas azucaradas: Existe la creencia errónea de que las gaseosas o jugos industriales hidratan. Por el contrario, su alto contenido de azúcar y aditivos puede favorecer la pérdida de líquidos. En adolescentes, se debe prohibir estrictamente el consumo de alcohol, que actúa como un potente deshidratante.
Protocolo de actuación inmediata
Si se sospecha de un cuadro de calor, el protocolo sugerido por la SAP consiste en:
·Trasladar al menor a un espacio refrigerado o con ventilación natural.
·Retirar el exceso de vestimenta para permitir que la piel respire.
·Ofrecer líquidos de forma pausada pero constante.
·Aplicar paños frescos (no helados) para ayudar a descender la temperatura superficial.
La responsabilidad de los adultos es el factor determinante. Estar atentos a los cambios de conducta y respetar los horarios de seguridad puede ser la diferencia entre una tarde de esparcimiento y una emergencia hospitalaria.
