Una emergencia de dimensiones trágicas golpea al centro y sur de Chile. Los incendios forestales, potenciados por condiciones meteorológicas extremas, han provocado una crisis humanitaria que ya se cobra la vida de al menos 19 personas. El avance de las llamas, que parecen no dar tregua, ha forzado el desplazamiento de unas 50.000 personas que debieron abandonar sus hogares en medio del pánico.
El impacto de la devastación en Biobío y Ñuble
Las regiones de Ñuble y Biobío se han convertido en el epicentro de la tragedia. Hasta el momento, el fuego ha devorado más de 20.000 hectáreas y ha reducido a cenizas cerca de 325 viviendas. Localidades como Punta de Parra presentan un escenario desolador: esqueletos de vehículos calcinados, estructuras de hogares derrumbadas y servicios públicos, como iglesias y escuelas, totalmente destruidos.
"Fue un infierno que apareció de la nada", relató Víctor, uno de los tantos damnificados que hoy solo encuentra restos de lo que fue su propiedad. En un intento por organizar la asistencia, las autoridades municipales han solicitado a los vecinos que marquen con carteles los terrenos donde se ubicaban sus casas, ahora sepultadas bajo los escombros.
Factores que agravan la crisis: el factor "Zonda"
La lucha contra el fuego se ve seriamente dificultada por factores climáticos:
·Vientos extremos: La presencia de ráfagas cálidas y secas provenientes de la Cordillera (efecto similar al viento Zonda) acelera la propagación de las chispas.
·Focos activos: Se reportan al menos 14 frentes de fuego que avanzan de forma errática.
·Complejidad operativa: Las autoridades califican la situación como "absolutamente descontrolada" debido a la simultaneidad de los siniestros.
Respuesta gubernamental
Ante la gravedad de los hechos, el presidente Gabriel Boric decretó formalmente el Estado de Catástrofe para las zonas más afectadas. Esta medida permite movilizar recursos extraordinarios y contar con el apoyo de las fuerzas de seguridad en las tareas de evacuación y combate del fuego. Mientras la comunidad intenta procesar las pérdidas, la prioridad absoluta sigue siendo salvar vidas y contener los focos que aún amenazan a centros urbanos.
