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El panorama en la cordillera chubutense es desolador. Tras una serie de sobrevuelos técnicos en las áreas más castigadas, la organización Greenpeace ha recolectado evidencia visual de lo que define como un "ecocidio anunciado". Las imágenes obtenidas en las zonas de Puerto Patriada, El Hoyo y Epuyén revelan un territorio fragmentado, donde el verde intenso de la Patagonia ha sido reemplazado por franjas de ceniza y laderas completamente calcinadas.


El mapa del desastre: 30.000 hectáreas bajo fuego

Desde el inicio de la emergencia a mediados de diciembre, la provincia de Chubut se ha convertido en el epicentro de la crisis ígnea en el sur argentino. El balance es crítico:

·Parque Nacional Los Alerces: Es el foco más preocupante, con más de 12.000 hectáreas devoradas. El viento persistente impide que los brigadistas logren el control total.

·Comarca Andina: En el eje Epuyén-El Hoyo, las llamas afectaron otras 15.000 hectáreas, alcanzando no solo vegetación nativa sino también viviendas y emprendimientos locales.

·El Turbio: Se estiman daños en unas 3.000 hectáreas, aunque aquí las tareas de contención han sido más efectivas.

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Un cóctel explosivo: Clima, pinos y negligencia

La ONG identifica cuatro factores determinantes que transformaron estos focos en una catástrofe sin precedentes en las últimas tres décadas:

1.Estrés hídrico: Las precipitaciones cayeron un 43% el último año, dejando el suelo sin reservas de humedad.

2.Calor anómalo: Temperaturas hasta 7 grados por encima del promedio estacional.

3.Especies invasoras: La presencia masiva de pinos exóticos, que actúan como combustible de alta propagación.

4.Factor humano: Se estima que el 95% de estos eventos se originan por acciones del hombre, ya sea por descuido o intencionalidad.

El reclamo por la falta de recursos

Para los ambientalistas, el desastre no es solo climático, sino político. Hernán Giardini, referente de la campaña de Bosques, denunció que los recortes presupuestarios y la minimización de la crisis climática dejan a los ecosistemas desprotegidos.

La situación operativa es alarmante: mientras los expertos señalan que se necesitan al menos 700 brigadistas para cubrir las 5 millones de hectáreas de Parques Nacionales, hoy solo hay 400 efectivos en funciones. Greenpeace exige no solo el refuerzo de personal y medios aéreos, sino también la penalización efectiva de quienes destruyan bosques nativos, ya sea mediante incendios o desmontes.

 

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La magnitud del daño en perspectiva

Lo ocurrido este verano representa un salto alarmante en las estadísticas: la superficie quemada en la región andino patagónica se cuadriplicó respecto a la temporada anterior. Según los especialistas, la recuperación de la biodiversidad perdida en estas 30.000 hectáreas podría demandar más de cien años, dejando una marca imborrable en el patrimonio natural de la Argentina.

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