El impacto de la parálisis en la obra pública nacional ha cruzado las fronteras. El medio estatal alemán Deutsche Welle (DW) publicó un informe crítico sobre el avanzado deterioro de las carreteras en Argentina, señalando que la falta de inversión del gobierno de Javier Milei no solo afecta la logística comercial, sino que ha disparado la tasa de siniestralidad en puntos estratégicos del país.
Cifras de un deterioro sistémico
De acuerdo con datos de la Federación del Personal de Vialidad Nacional, el desfinanciamiento del sector —que alcanza una caída del 72% en términos reales desde finales de 2023— ha dejado al 70% de la red vial nacional en condiciones críticas. Este escenario afecta especialmente a las rutas que conectan sectores productivos clave.
El caso testigo de Jujuy:
·Conflicto en la Puna: La Ruta Nacional 54, vía vital para la industria del litio, presenta un estado calamitoso debido al tránsito pesado de la minería.
·Gestión polémica: Mientras la provincia intenta negociar reparaciones con las empresas privadas, la intervención de Vialidad Nacional en Jujuy quedó bajo la lupa tras el nombramiento de un pediatra y productor de cerveza artesanal al frente de la delegación, desplazando a personal técnico de carrera.
Judicialización y la respuesta del Gobierno
La batalla por el mantenimiento de las calzadas ya se libra en los tribunales. En la provincia de Buenos Aires, el intendente de Azul ha liderado una demanda colectiva por el estado de la Ruta Nacional 3, aportando material audiovisual que demuestra el abandono de la traza.
Sin embargo, la estrategia de defensa del Estado Nacional ha generado indignación en las comunidades afectadas. En sus presentaciones judiciales, Vialidad Nacional ha adoptado una postura de negación y deslinde de responsabilidades:
1.Negación del daño: La representación legal del organismo ha rechazado que existan deterioros "significativos", calificando las denuncias de los vecinos como afirmaciones sin sustento técnico.
2.Culpa del conductor: El Gobierno sostiene que la siniestralidad vial no es consecuencia de los baches o la falta de señalización, sino que responde exclusivamente a la "negligencia o impericia" de quienes manejan o al mal estado de los vehículos particulares.
Este choque entre los reportes de organismos internacionales, la evidencia física de las rutas y la retórica oficial marca un nuevo frente de conflicto para la gestión libertaria, que insiste en mantener el freno total a la inversión en infraestructura básica bajo la premisa del equilibrio fiscal.
