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Fuente: Pagina 12

Para el psicoanálisis de orientación lacaniana, la verdadera alegría no tiene nada que ver con alcanzar el éxito o adaptarse a los estándares de consumo. Al contrario, se trata de una conquista ética: el "saber hacer" con aquello que nos hace únicos, incluso con nuestro propio malestar.


El superyó contemporáneo: "¡Goza y consume!"


El autor sostiene que el concepto de superyó es la pieza clave para entender nuestra época. Lejos de ser solo una "conciencia moral" que prohíbe, el superyó actual funciona como una voz que ordena:

·Rendimiento infinito: Ser siempre productivos y excelentes.

·Goce ilimitado: Consumir y agotar todas las posibilidades de placer.

·Felicidad obligatoria: Si no eres feliz, la culpa recae sobre ti por "no realizar tu potencial".

Esta presión constante empobrece el deseo. Cuando todo es una obligación, el sujeto se apaga, dando lugar a lo que hoy llamamos genéricamente "depresión".

La "depresión" como coartada

El texto critica cómo el diagnóstico de depresión se ha convertido en una etiqueta que "borra" las diferencias entre las personas.

·La tristeza según Lacan: Inspirado en filósofos como Spinoza, Lacan veía la tristeza no como una enfermedad biológica, sino como una "cobardía moral"; una forma de dimitir ante el deseo y de no querer saber nada sobre la causa del propio malestar.

·La medicación: El uso de fármacos y terapias de adaptación se describe como una forma de "obturar" la pregunta del sujeto, convirtiéndolo en una pieza funcional de la maquinaria social pero vacía de sentido.

El "Gay Saber": La alegría del análisis

Frente a la tristeza, el psicoanálisis propone el gay saber (alegre saber). No es una felicidad de cotillón, sino una recompensa tras un trabajo "atrevido y subterráneo".

¿Qué significa estar "curado" para Lacan? En una de sus visitas a Estados Unidos, Lacan fue consultado sobre cuándo terminaba un análisis. Su respuesta fue elegante y prudente:

"Cuando el analizante piensa que le es dichoso vivir, es suficiente".

Ser "dichoso de vivir" no es haber eliminado todos los problemas, sino haber aprendido a arreglárselas con ellos, reconciliando lo que uno dice con el amor por la existencia, sin ceder ante las presiones de un ideal de perfección inalcanzable.