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Si bien las campañas de concientización suelen poner el foco en las complicaciones cardiovasculares o pulmonares derivadas del uso de dispositivos electrónicos de vapeo y hookahs, existe un frente de batalla que suele quedar en las sombras: la boca. Como principal vía de acceso al cuerpo, la cavidad oral es la primera en sufrir el impacto directo de estas sustancias químicas.

Una agresión silenciosa y progresiva

Expertos en el área advierten que el daño causado por estos dispositivos no siempre es evidente de forma inmediata. Se trata de un deterioro paulatino que puede volverse irreversible antes de que el usuario note los primeros síntomas de gravedad.

La Dra. Mary Disla Acosta, especialista en Rehabilitación Bucal y Estética, ha dedicado el último lustro a investigar cómo el vapor químico altera el ecosistema bucal. Según sus hallazgos, el contacto frecuente con los aerosoles del vapeo no solo afecta la estética dental, sino que compromete la estructura misma de los tejidos.

Impacto en el ecosistema oral

A diferencia del humo de tabaco convencional, los componentes del vapeo generan un entorno particular que favorece diversas patologías:

El vapor modifica el equilibrio de las bacterias "buenas" en la boca.

Se reduce la producción de saliva, eliminando la protección natural contra las caries.

Las encías sufren una irritación constante que puede derivar en enfermedades periodontales graves.

Conclusión profesional

La evidencia recolectada por la Dra. Disla Acosta subraya una realidad preocupante: la "puerta de entrada" del organismo está siendo vulnerada por una práctica que, lejos de ser inofensiva, actúa como un agente erosivo constante para la salud del paciente.