Tras la muerte de una joven de 19 años el pasado 16 de febrero, el Hospital Zonal de Caleta Olivia emitió un comunicado oficial para precisar el cuadro clínico de la paciente y la situación de su grupo familiar, quienes se encuentran en un estado de desprotección social extrema.
Diagnóstico médico: Sepsis y desnutrición crónica
Aunque versiones iniciales señalaban una presunta intoxicación por consumo de residuos, las autoridades del nosocomio fueron categóricas al desestimar esa hipótesis tras las evaluaciones clínicas:
La joven fallecida ingresó el 6 de febrero con un cuadro de sepsis (foco abdominal o respiratorio) y comorbilidades preexistentes. Su desarrollo físico estaba atrofiado debido a una desnutrición crónica, lo que le daba una apariencia física mucho menor a su edad real. Tras diez días en Terapia Intensiva, falleció debido a la complejidad de su estado general.
Los menores internados son tres hermanos de 3, 8 y 13 años permanecen en el servicio de Pediatría. Presentan cuadros de desnutrición y diversas patologías clínicas, aunque evolucionan favorablemente y se encuentran fuera de peligro.
La madre fue asistida y estabilizada el 8 de febrero, recibiendo el alta en la misma jornada al no requerir internación.
El trasfondo de la tragedia: Marginalidad extrema
La investigación del caso ha revelado una situación de indigencia absoluta que trasciende lo estrictamente médico.
Los menores fueron ingresados con parasitosis severas (pediculosis y chinches) y debieron ser sometidos a protocolos de desinfección.
La joven fallecida carecía de DNI, lo que dificultó los trámites de sepelio. Sus padres nunca habían realizado el registro de identidad.
La madre, quien es analfabeta y se encuentra en estado de shock, había quedado a cargo de sus nueve hijos tras la muerte de su pareja. La familia sobrevivía en condiciones precarias, dependiendo en gran medida de la recolección de residuos.
Intervención institucional
El hospital ha activado los protocolos de acompañamiento y asistencia social para el grupo familiar, mientras que el equipo médico continúa con el monitoreo permanente de los tres niños internados.
El caso ha generado una profunda conmoción en la zona norte de Santa Cruz, exponiendo las grietas más críticas de los sistemas de contención social y la urgencia de intervenciones integrales en sectores de extrema pobreza.
