El jefe de Fiscales de Cutral Co, Gaston Liotard explicó lo relacionado con la entrega del cuerpo de Salvador Ferreira, un vecino que murió y fue enterrado sin dar aviso a la familia. "Se certifica que es un suicidio, el mismo forense confecciona el acta de defunción y el certificado respectivo. Y naturalmente había que disponer del cuerpo. No se puede tener un cuerpo en cualquier lado sin dar el trámite que corresponde", dijo.

P_: ¿Qué pasó con el manejo de la situación de Salvador Ferreira y en especial con la entrega del cuerpo?
GL_: Bueno, esto fue una situación obviamente, dolorosa y triste. Una persona se suicida, desgraciadamente tomó esa decisión. Hay que tener en cuenta en el lugar donde vivía, esto era un inquilinato, solo tenía una pieza y en el marco de ese predio es donde se quita la vida.
Esa circunstancia fue certificada por tres profesionales: un médico de policía, un médico del hospital, más el médico forense, una persona con altísimo conocimiento de si hay criminalidad o no hay criminalidad. Al no existir criminalidad se descarta cualquier tipo de circunstancia ajena, se certifica que es un suicidio, el mismo forense confecciona el acta de defunción y el certificado respectivo.
Y naturalmente había que disponer del cuerpo. No se puede tener un cuerpo en cualquier lado, sin dar el trámite que corresponde.

P_: ¿No hay morgue?
GL_: No hay morgue acá. Tenemos que tomar decisiones más o menos rápidas y efectivas.

P_: Sobre todo porque en los ambientes climatizados comienza el proceso de degradación del cuerpo....
GL_: Hay que decidirlo y es un poco también por respeto a la familia. En virtud de ello, policía no pudo, no supo o no pudo, pero lo cierto es que no pudo contactarse con familiares. Finalmente logró contactarse con una amiga de la persona fallecida. Esta persona gentilmente se ofreció para recibir el cuerpo, lo que se llama entrega del cuerpo. Tampoco había solvencia administrativa y económica para poder disponer del cuerpo. Hay que depositarlo en un cajón, naturalmente ver si hay lugar en el cementerio...

P_: Tiene un costo de 3 o 4 millones de pesos...
GL_: Tiene un costo dinerario... Eso se hizo a través de Acción Social, gracias a la buena predisposición del municipio y de la gente de Acción Social y de esta señora. Y a partir de allí se dispuso del cuerpo en el cementerio local y luego se generó esta suerte de pedido de explicación y demás de la familia que los atendimos aquí en la Fiscalía.

P_: ¿Estuvieron reunidos?
GL_: Estuvimos en el día de ayer reunidos con el hermano, el padre. Se les explicó lo que se podía hacer y, obviamente, está abierto a que si ellos quieren algún tipo de acción o lo que fuere su derecho, si lo peticionan, veremos qué decisión tomamos.

P_: ¿Hubo algún tipo de error o de falta de manejo, de tacto, en el manejo final del cuerpo? Digo porque es asociado a Copelco por ejemplo.
GL_: No, no, yo creo que no. Hay que ponerse en el lugar de que uno tiene que tomar decisiones más o menos rápido o con mediana urgencia y resolver ciertas situaciones. No se puede dejar un cuerpo en cualquier lado.
Más, desgraciadamente como estaba este cuerpo, en un lugar que era un inquilinato a vista de muchas personas, realmente atacaba a muchos aspectos. Sumado a que, como usted bien dijo: acá no tenemos morgue, tenemos que tomar esas decisiones y en definitiva el cuerpo fue a donde tenía que ir, a un cajón y al cementerio local. Si después quiere hacerse algún otro tipo de investigación, de reclamo, de exhumación, lo que fuere, se puede hacer.
P_: O sea que fue el procedimiento correcto.
GL_: Fue el procedimiento habitual y correcto cuando no se encuentra la familia, como fue en este caso.