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Por: Ale Zurita

DNI: 30.5… (a disposición de quién lo requiera)

Piedra del Aguila

No soy una persona de publicar cosas de mi vida privada, pero esta situación me obliga a hacerlo. Siento que es necesario que todos sepan lo que está pasando en nuestro hospital (de Piedra del Aguila) y, sobre todo, lo que tuvo que atravesar mi compañera de vida, Yani Fredes.

En el abril 2025, Yani fue designada para ocupar el cargo de jefa de Enfermería supliendo la ausencia de la jefa titular. En ese momento como familia hablamos sobre la posibilidad de asumir esa responsabilidad y, como pareja, le dije que si ella se sentía capaz y estaba dispuesta a hacerlo, que aceptara el desafío.

Con el paso del tiempo, la relación laboral con la dirección comenzó a deteriorarse. Según lo que Yani me fue contando y viviendo, comenzaron a sucederse distintas situaciones y sanciones que, desde su perspectiva, no tenían un objetivo claro y que sentía que podían perjudicar su legajo laboral.

Fueron reiterados los llamados de atención y las situaciones que tuvo que afrontar. Llegó un momento en que mi compañera me manifestó que tenía miedo de ir a trabajar, porque no sabía con qué nueva sanción podía encontrarse al llegar.

Ante esta situación, solicitó ayuda gremial a ATE Piedra del Águila, pero, según lo que vivimos, nunca recibió el acompañamiento que necesitaba. Incluso el delegado regional estuvo presente en una reunión en la que la directora se comprometió a modificar determinadas situaciones y buscar una solución al conflicto. Sin embargo, con el tiempo, nada de eso se solucionó.

Sin encontrar respuestas ni el acompañamiento necesario, Yani atravesó una situación límite y tomó una decisión equivocada que puso en riesgo su propia vida.

Y esto no termina ahí.

En esta situación con riesgo de vida llevamos a Yani al hospital, la directora quien se encontraba cubriendo la guardia medica no se acercó a verla ni a evaluar en qué condiciones se encontraba. La atención que recibió inicialmente fue brindada por sus propias compañeras de Enfermería.

La médica que se encontraba cubriendo la guardia, según se nos informó, había dejado la atención a cargo de la directora del hospital. Sin embargo, Yani fue trasladada al hospital de Cutral Co sin que, recibiera previamente una evaluación médica o tratamiento adecuado en el lugar y sin que se nos informara previamente de manera clara sobre dicha derivación.

Como compañero de vida, no puedo quedarme callado frente a todo esto.

No busco atacar a nadie. Busco respuestas, explicaciones y, fundamentalmente, que estas situaciones se investiguen y que ninguna otra persona tenga que atravesar lo que atravesó Yani.

Hay cosas que durante mucho tiempo decidí callar para proteger nuestra intimidad. Pero hoy siento que guardar silencio también sería ser cómplice de una situación que no debería repetirse.

Por Yani. Por su salud. Por todos los trabajadores y pacientes que merecen ser tratados con respeto y dignidad.

BASTA DE MALTRATO. BASTA DE SILENCIO.

SOLO PIDO JUSTICIA