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La crisis en el PAMI alcanzó un punto crítico en la provincia de Buenos Aires. En medio de un plan de "vaciamiento" denunciado por el gremio ATE, agencias de la obra social de los jubilados enfrentan una severa reducción de personal, mientras más de un centenar de clínicas y sanatorios llevan adelante una medida de fuerza por 48 horas en reclamo de actualización de aranceles y el pago de deudas saldadas de manera deficiente.

Desde ATE Mar del Plata alertaron que la combinación de reducciones salariales de hasta un 60% y la implementación de programas de retiro voluntario está provocando el vaciamiento de sedes clave en la región. En Mar del Plata se proyecta una reducción del 30% de la planta funcional, dejando a dependencias con menos de diez trabajadores. La situación es similar en otras localidades del interior bonaerense: en Tandil, una de las agencias de mayor envergadura operará con solo cinco empleados, mientras que en Comandante Nicanor Otamendi (distrito de General Alvarado) advierten que la oficina podría quedar completamente sin personal.

El recorte afecta tanto al sector administrativo como a los equipos profesionales. De acuerdo a lo precisado por el gremio, ya no hay trabajadores sociales en distritos como Madariaga, Pinamar, Tandil y en la Agencia Puerto de Mar del Plata. Esta falta operativa genera demoras de más de seis meses en la asignación de vacantes para residencias geriátricas, demoras de hasta un año en la autorización de subsidios y la renuncia de centros de día ante el atraso de los aranceles oficiales.

La falta de insumos y personal también repercute en la infraestructura propia de la obra social. En el Hospital Bernardo Houssay de Mar del Plata, se constató el cierre de 25 camas de internación, la suspensión de cirugías cardiovasculares y de alta complejidad por falta de insumos, y la reducción al mínimo de procedimientos como endoscopias debido a la paralización de las reparaciones del equipamiento médico.

En paralelo, la medida de fuerza impulsada por los prestadores privados paralizó la atención programada en más de 100 clínicas y sanatorios bonaerenses, garantizando únicamente la cobertura de urgencias. La tensión con los centros privados provocó la suspensión de cápitas enteras, como ocurrió en el Sanatorio Belgrano de Mar del Plata, dejando a unos 8.000 afiliados e internados sin prestación. En este contexto, ATE declaró la "alerta sanitaria en la tercera edad" para Mar del Plata y la zona de influencia.