Puede ser una imagen de tornado

El Servicio Meteorológico Nacional confirmó en su actualización de septiembre de 2026 que el fenómeno climático conocido como El Niño ya se encuentra plenamente establecido en la región y presenta una intensidad fuerte. Los modelos estadísticos y dinámicos analizados por la entidad gubernamental arrojan una probabilidad absoluta de que esta fase cálida se sostenga de manera ininterrumpida durante el trimestre primaveral, con proyecciones que indican una intensificación paulatina que podría llevar al evento a niveles catalogados como muy fuertes hacia finales del año en curso. En sintonía con estas previsiones locales, la Organización Meteorológica Mundial avaló este escenario al proyectar una probabilidad cercana al cien por ciento de que el patrón climático persista al menos hasta febrero de 2027, extendiendo su influencia sobre los ecosistemas durante un semestre completo.

Las causas que fundamentan esta prolongada permanencia se observan directamente en la dinámica del Pacífico ecuatorial, donde las temperaturas de la superficie oceánica registran valores excepcionalmente elevados. De acuerdo con los especialistas, las aguas en esa extensa franja marítima podrían mantenerse hasta dos grados centígrados por encima de los promedios normales durante los próximos seis meses. Este calentamiento sostenido del mar interactúa de manera directa con un debilitamiento de los vientos alisios en la porción central del océano y arroja un Índice de Oscilación del Sur con parámetros negativos, conformando un escenario atmosférico que garantiza la continuidad de la fase cálida a nivel global.

El comportamiento histórico en el territorio nacional y las previsiones regionales

Para dimensionar las posibles consecuencias sobre el país, el organismo nacional difundió una serie de cartografías que reflejan el comportamiento histórico de las lluvias y las temperaturas durante primaveras atravesadas por un evento de esta magnitud. Si bien los meteorólogos aclararon de manera tajante que no se trata de un pronóstico exacto para la temporada actual sino de una referencia estadística, los registros marcan una clara tendencia de precipitaciones superiores a lo habitual sobre el noreste argentino y el sector centro-este de la provincia de Buenos Aires. Asimismo, los datos históricos muestran un incremento pluviométrico en el sur de Cuyo y la zona central de la Patagonia. Por el lado de las marcas térmicas, las proyecciones arrojan un predominio de anomalías negativas generalizadas, lo que se traduce en temperaturas inferiores a los valores normales, con un núcleo frío que se asienta principalmente sobre el sur cuyano y el norte de la región patagónica.

Frente a la inminencia de estos cambios, las autoridades del Servicio Meteorológico Nacional subrayaron que la clasificación de El Niño como un evento de intensidad muy fuerte no determina de manera automática la severidad de sus impactos en la superficie. La magnitud de las alteraciones en el clima local dependerá estrictamente de la interacción del evento oceánico con las condiciones atmosféricas particulares de cada zona geográfica, por lo que los especialistas desestimaron la presunción de que todo el país vaya a experimentar lluvias de carácter extraordinario o temperaturas extremas de manera simultánea, llamando a la población a seguir los alertas de corto plazo de cada jurisdicción.