
La neuróloga Belén Martín Escandell, especialista en clínica de la memoria del Instituto de la Fundación Favaloro, brindó precisiones sobre los síntomas que anticipan la demencia, la importancia de un diagnóstico diferencial y el manejo cotidiano que deben adoptar los entornos familiares para evitar riesgos y cuidar la salud emocional tanto del paciente como de su entorno. A raíz de episodios de desorientación severa —como el caso de un hombre que se extravió durante horas tras salir en su vehículo—, la especialista remarcó que este tipo de situaciones son frecuentes en cuadros avanzados.
Las personas afectadas pierden la noción temporal y espacial, lo que genera conductas recurrentes como querer "volver a casa" aun estando en su propio hogar, buscar a familiares fallecidos o intentar realizar trayectos habituales terminando en lugares desconocidos.
Olvidos cotidianos versus señales de alerta
La especialista aclaró que el Alzheimer y la demencia no son sinónimos, aunque el primero represente la causa más frecuente dentro de los cuadros demenciales. Para su confirmación clínica se recurre a estudios complementarios orientados a detectar la presencia de proteínas beta amiloide y tau mediante neuroimágenes y análisis específicos. Asimismo, distinguió entre los denominados "olvidos benignos" —como la dificultad circunstancial para recordar un nombre o un dato menor, muchas veces condicionados por el cansancio, la falta de atención o el estrés— y aquellos que comprometen de manera directa la memoria reciente: "Alertas cognitivas":
Repetir reiteradas veces una misma pregunta o historia, olvidar turnos médicos y perder la orientación en caminos conocidos configuran el núcleo central de las señales de alarma que exigen una consulta neurológica profesional.
Manejo vehicular, autonomía y el error de la confrontación
Consultada sobre la capacidad de manejo en pacientes diagnosticados, la respuesta fue contundente al señalar que "lo recomendable es que no" conduzcan vehículos. Aunque conserven la habilidad mecánica y puedan desenvolverse en trayectos breves, la pérdida imprevista de la orientación espacial incrementa exponencialmente los riesgos viales. En el ámbito doméstico, la neuróloga sugirió equilibrar la independencia y la seguridad, evitando retirar de golpe todas las actividades para no deteriorar el estado anímico del paciente.
En cuanto a las conductas repetitivas o las falsas creencias sobre su ubicación, desaconsejó la confrontación directa o los cruces para demostrarles que están equivocados: "Estrategias de contención": Discutir o repetir frases como "esto ya te lo dije" incrementa la irritabilidad y la angustia del paciente. Lo aconsejable es cambiar el foco de atención, desviar la conversación hacia otro tema o proponer una actividad alternativa para apaciguar el momento.
La sobrecarga del cuidador y pautas de asistencia pública
Por último, la experta advirtió sobre el desgaste físico y psicológico que sufren quienes asumen la responsabilidad total de la asistencia diaria, bregando por un esquema de "cuidado compartido" dentro del núcleo familiar. Finalmente, recomendó que ante el hallazgo en la vía pública de una persona mayor desorientada, lo primordial es verificar si porta alguna identificación, documento o dispositivo de contacto de emergencia, y dar aviso inmediato a las fuerzas de seguridad para facilitar el reencuentro con sus familiares.
