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Un trabajador del Hospital de Cutral Co y Plaza Huincul analiza los distintos sentidos que conviven hoy acerca de la salud mental, controversias acerca de la ley actual y el riesgo de convertirla en una mercancía.

Por Edgardo Céspedes, Lic. En Trabajo Social MP 1069 (UNC)*

Si hoy buscamos "salud mental" en internet, el algoritmo nos devolverá imágenes de cerebros o publicidades de consultorios privados de psicología o psiquiatría. Parece un asunto individual, que ocurre solo en la mente de las personas. Pero la realidad es mucho más compleja, y quienes trabajamos en el sistema público lo vemos todos los días.


Desde mi lugar en el servicio de Trabajo Social del Hospital de Cutral Co y Plaza Huincul, y ante el reciente día internacional de la salud mental el pasado 10 de Octubre, propongo detenernos a pensar: ¿qué es la salud mental?, ¿asuntos de quienes es?, ¿dónde tratarla?. Siguiendo al sociólogo Pierre Bourdieu (1981), la salud mental es un campo en disputa, donde se cruzan tensiones de poder entre instituciones, profesionales y otros actores de la sociedad civil. Como advierte el psicoanalista Alejandro Vainer (2007), no todos hablamos de lo mismo cuando usamos este término. Por eso, es importante entender los distintos sentidos que conviven hoy en nuestra sociedad acerca de la salud mental.

1. La salud mental con minúsculas: entre un estado ideal y el proceso social
La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como un "completo estado de bienestar". Sin embargo, en el mundo real, ese estado ideal casi no existe. Pensar la salud mental así presupone un sujeto siempre autónomo y productivo, ignorando las crisis y las dificultades económicas que atraviesan las personas y sociedades.
Por otro lado, supone que predominantemente es “mental”, algo que ocurre principalmente en la mente, cerebros y emociones de las personas, sin considerar que somos un íntegro bio-psico-social.
En el imaginario social todavía domina una mirada estigmatizante: la que asocia la salud mental con la "locura". Es la que alimenta frases como "a los locos hay que encerrarlos" o "los psicólogos son para los locos", “en vez de un hospital general, un psiquiátrico en la ciudad”, reforzando el aislamiento y el encierro.
Frente a esto, la Ley Nacional de Salud Mental y consumos problemáticos (N° 26.657/2010) propone algo superador: entenderla como un proceso influenciado por la historia, la cultura, la biología, la psicología y la economía. La salud mental es, ante todo, un derecho humano y una condición de ciudadanía. Por eso, el Estado, a través de sus instituciones, debe ser el principal garante de su protección. Entendiéndola como un asunto público, en vez de individual.

2. Con mayúsculas: un campo en constante disputa
El campo de la "Salud Mental" es también un terreno de trabajo e intervención pública que nació a mediados del siglo XX para oponerse al viejo modelo del manicomio y al monopolio de la psiquiatría tradicional.
Como señala el investigador Paulo Amarante (2009), este campo es complejo y cruza de forma transversal distintos saberes. Si bien históricamente fue manejado por la psiquiatría, hoy nos incorporamos distintas disciplinas —como Trabajo Social, Acompañamiento Terapéutico, Psicología, Enfermería, Medicina, etc— para formar equipos interdisciplinarios.
Por ello la vigente ley de Salud Mental implica una transformación política, institucional y científica en los abordajes de los padecimientos subjetivos a través de las políticas públicas. Ello mediante la promoción y la prevención en la comunidad, y colocando al equipo interdisciplinario como modalidad privilegiada de abordaje, en contraposición a los procederes manicomiales y asilares.
Por supuesto, esta transición no está libre de tensiones. Todavía persisten resistencias de sectores que cuestionan el trabajo en equipo o que aseguran que la medicación es la única respuesta válida para el sufrimiento humano. Inclusive pueden presentarse diferencias en la interpretación de las problemáticas, en la definición de los modos de intervención, por ejemplo.

3. La salud mental como "shopping"
Finalmente, nos enfrentamos a un fenómeno moderno y peligroso: la salud mental impuesta por el modelo neoliberal. Tras el retroceso del Estado de Bienestar, el mercado descubrió un nuevo negocio y transformó el bienestar emocional en una mercancía más.
Bajo esta lógica corporativa, se mercantiliza el sufrimiento mediante ofertas terapéuticas estandarizadas, fármacos de última generación y discursos de autoayuda o discursos como “sálvese solo si puede”, que despolitizan el malestar social.
Un shopping que prevalece con profesionales, profesiones e instituciones, “en la que cada uno atiende su “negocio” en una convivencia pacífica con los competidores. En el que cada uno cree que tiene el producto indicado para conseguir la salud mental”, señala Vainer (2007).
Hoy se vende la idea de que la felicidad se compra en frascos, en cursos de fin de semana o a través de soluciones individuales e inmediatas, ignorando los problemas colectivos. Frente a esta lógica de consumo, el desafío sigue siendo defender la salud mental en su dimensión comunitaria: como un derecho accesible, soberano y profundamente humano.

4. La insistencia de la comunidad
En este escenario se puede agregar otro punto de tensión en este campo: es definir si la salud mental pertenece únicamente al sector sanitario y a sus profesionales. Pensar la salud mental de esta manera aislada dificulta la coordinación entre diferentes sectores y jurisdicciones. Si bien es un asunto de salud pública, su alcance la trasciende por completo.
Por ello, la Ley de Salud Mental de 2010 marcó un hito en Argentina al dejar atrás el viejo modelo de encierro y definir la salud mental como un derecho humano. Bajo esta mirada, una salud mental digna es imposible sin la comunidad. El tratamiento ya no debe ser el aislamiento, sino el fortalecimiento de los lazos sociales mediante un trabajo en equipo entre distintas áreas e instituciones.
Sin embargo, este derecho choca hoy con la falta de recursos y la retracción del Estado. Si bien la ley propone un cambio cultural, esta transformación requiere presupuesto real y planificación. A lo que se suma el actual cuestionamiento de los sectores más conservadores y liberales, y la reciente propuesta de reforma de la legislación vigente. Como se ha mencionado públicamente: el problema real no es la ley, sino su implementación.
La salud mental debe entenderse, finalmente, como un movimiento social (Stolkiner, 2026). Esta mirada recupera la fuerza de las luchas populares que le dieron origen y transforma la práctica diaria de los profesionales e instituciones. Bajo esta perspectiva, el sufrimiento subjetivo deja de ser visto como un problema puramente individual, biológico o un motivo de encierro. En su lugar, se convierte en un compromiso colectivo profundamente ligado a los derechos humanos, las condiciones dignas de vida y el apoyo de la comunidad.
En resumen: hablar de salud mental es hablar de derechos, dignidad y comunidad, alejándonos del mito de la "locura" y del individualismo que proponen el mercado y discursos actuales.

Nota de aclaración: El contenido de este artículo tiene fines estrictamente informativos y de divulgación general; para obtener asesoramiento, tratamientos o diagnósticos de salud, se debe consultar con una institución o profesional idóneo en la materia. Asimismo, las ideas y opiniones expresadas en este texto son de exclusiva responsabilidad del autor y no coinciden necesariamente con las del medio donde se divulga, la institución pública para la que trabaja ni con las de los equipos que actualmente integra.

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Bibliografía referida:
Amarante, Paulo (2009): Superar el manicomio: salud mental y atención psicosocial. Editorial Topia. Buenos Aires.

Bourdieu, Pierre (1981): Campo de poder, campo intelectual. Editorial Fontamara, Argentina.

Céspedes, Edgardo (2025): Salud mental a sol y sombra. Ponencia presentada en la II Jornada Provincial de Salud Mental, organizada por el Centro de Día La Novena, Hospital de Cutral Co- Plaza Huincul. Abril de 2025, Plaza Huincul.

Honorable Congreso de la Nación Argentina (2010): Ley 26657 Derecho a la Protección de la Salud Mental. Consultado en Marzo de 2024 https://www.mpd.gov.ar/uploads/documentos/Ley%2026657.pdf

Stolkiner, Alicia (2026): Entre la violencia simbólica y el cuidado: tensiones actuales en el campo de la salud mental. Ponencia presentada en el XIX Congreso Argentino de Salud Mental. Agosto de 2026. Buenos Aires.

Vainer, Alejandro (2007): De qué hablamos cuando hablamos de Salud Mental. En Revista Topia. Consultado en Marzo de 2025: https://www.topia.com.ar/autores/alejandro-vainer.

 

Alejandro Pasquale, La porción áurea, 2018(@alejandro_pasquale)