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El navío de bandera chilena Danstar prevé iniciar en diciembre travesías regulares entre Punta Arenas y Puerto Argentino con insumos logísticos. Cancillería advierte sobre las normativas que regulan la navegación en el Atlántico Sur y el apoyo a la explotación petrolera offshore.

Un nuevo frente de fricción geopolítica se abrió entre los gobiernos de Argentina y Chile a raíz del proyecto para establecer una línea logística marítima directa con las islas Malvinas. La operación del buque mercante Danstar, perteneciente a la firma Easter Island Logistics, encendió las alarmas en el Ministerio de Relaciones Exteriores y en las Fuerzas Armadas ante la posibilidad de que la nave brinde soporte logístico a las tareas de exploración hidrocarburífera en la cuenca norte del archipiélago.

Fuentes diplomáticas y de defensa en el país trasandino advirtieron que las autoridades argentinas analizan la aplicación de sanciones, la interceptación y el escolta del carguero de 72 metros de eslora en caso de que incursione en aguas bajo jurisdicción o monitoreo nacional sin las autorizaciones correspondientes.
Detalles del trayecto y desacuerdos jurídicos

El Danstar zarpó desde Valparaíso rumbo a la región de Magallanes para someterse a trabajos de acondicionamiento en los astilleros de ASMAR, con el objetivo de iniciar sus servicios en los primeros días de diciembre bajo contrato con la Falkland Islands Development Corporation:

Logística y carga: El itinerario proyectado cubre un trayecto de 900 kilómetros (aproximadamente dos días y medio de navegación) desde Punta Arenas hacia Puerto Argentino. Transportará maquinaria pesada, víveres, cemento y tanques de gas licuado destinados a infraestructura e insumos insulares.

Postura del Gobierno argentino: El Poder Ejecutivo encuadra el control en el cumplimiento de los decretos 256/2010 y 457/2021, los cuales exigen permisos previos para buques que transiten entre puertos del continente argentino y los territorios insulares bajo disputa de soberanía. El canciller Pablo Quirno remarcó que, si bien rige el derecho de paso inocente, no se tolerará asistencia a emprendimientos petroleros no autorizados.

Argumentación chilena: Desde Santiago apelan a la libertad de navegación comercial en aguas internacionales y sostienen que los acuerdos bilaterales ratifican la soberanía trasandina sobre el paso del estrecho de Magallanes. Ante la posibilidad de un abordaje por parte de la Prefectura o la Armada Argentina, la Armada de Chile no descarta brindar escolta militar al buque.

Monitoreo militar y antecedentes en el Atlántico Sur

Frente a la inminente partida del carguero, el comandante del Área Naval Austral de la Armada Argentina, Guillermo Prada, encabezó una inspección técnica en el Puesto de Vigilancia y Control del Tráfico Marítimo Hito 1 (Cabo Espíritu Santo, Tierra del Fuego), evaluando los sistemas de radarización en el acceso oriental del Estrecho. La medida se complementa con obras de infraestructura defensiva en Bahía Buen Suceso y la Isla de los Estados.

El episodio se suma a una serie de fricciones recientes en la zona austral, entre las que destacan la interceptación del remolcador chileno Beagle en 2024 a la altura de Comodoro Rivadavia, el cobro de multas al pesquero Unión Sur en 2016 y la detención del buque John Cheek en 2006.