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Transitar por calzadas afectadas por el clima invernal exige adoptar precauciones específicas. Conocer el estado de los neumáticos, adecuar la conducción y saber cómo actuar ante la presencia de nieve o hielo resulta clave para evitar accidentes en la ruta.

El rol fundamental de los neumáticos y las cadenas

La adherencia del vehículo depende de la calidad, el dibujo y el desgaste de sus cubiertas. Para optimizar el agarre en distintas condiciones del terreno, se recomienda tener en cuenta los siguientes aspectos:

·Presión de inflado: ante nieve seca y profunda (de más de 15 a 20 centímetros), reducir la presión de las cubiertas un 20% ayuda a ampliar la superficie de apoyo. Es indispensable contar con un compresor para volver a inflarlas al salir de esa condición y evitar daños.

·Uso correcto de cadenas: deben utilizarse únicamente cuando hay hielo visible o nieve compactada que impida el agarre del caucho.

·Ubicación de las cadenas: deben montarse en las ruedas que transmiten la tracción. En vehículos de tracción delantera van adelante, mientras que en los de tracción trasera deben colocarse en las ruedas posteriores.

·Velocidad máxima con cadenas: al utilizarlas, la velocidad no debe superar los 30 o 40 km/h.

Técnicas de manejo sobre nieve y zonas de baja adherencia

A la hora de poner en marcha el vehículo y encarar el trayecto, las maniobras deben realizarse con extrema suavidad:

·Arrancar en segunda: para evitar que las ruedas patinen en la salida, se aconseja iniciar la marcha en segunda caja.

·Distancia de seguridad: dado que la distancia de frenado se incrementa considerablemente, es necesario mantener un espacio amplio respecto a otros vehículos.

·Uso del freno motor: en pendientes descendentes se deben emplear marchas bajas para contener el rodado, reduciendo al mínimo el uso del pedal de freno.

·Maniobras en curvas: deben tomarse a velocidad constante, evitando aceleraciones o frenadas bruscas.

Identificación del "hielo negro" y sectores de sombra

El hielo invisible o "hielo negro" representa uno de los mayores peligros, ya que trasluce el color del pavimento y suele formarse con temperaturas inferiores a los 3 °C, sobre todo en puentes y sectores de sombra constante.

·Reconocimiento: se observa como una franja de asfalto opaca y levemente más oscura.

·Cómo actuar: si se detecta en un tramo recto, se debe mantener la dirección constante y pasar sin accionar el freno. Si se encuentra en una curva, una alternativa para recuperar tracción es descender levemente las ruedas derechas hacia la banquina de ripio o tierra.

·Horarios de viaje: se sugiere no salir a la ruta antes del amanecer. Es preferible esperar a que transcurran un par de horas de luz solar para que el impacto térmico reduzca el hielo acumulado y mejore la visibilidad.

Preparación del vehículo y remoción de hielo en vidrios

Antes de iniciar la marcha, el automóvil requiere una preparación previa adecuada:

·Calentamiento del motor y habitáculo: se recomienda encender el motor y dejarlo marchar unos 10 minutos. Activar la calefacción junto con el aire acondicionado a una temperatura superior a los 24 °C ayuda a templar los cristales desde el interior.

·Limpieza del parabrisas: no se debe tirar agua (fría o caliente) ni forzar el limpiaparabrisas pegado, ya que el choque térmico o la tensión mecánica pueden romper el cristal o los mecanismos.

·Uso de espátulas o tarjetas: la película de hielo acumulada en los vidrios debe retirarse mediante raspado descendente utilizando una espátula plástica o una tarjeta en desuso, siempre con el uso de guantes de protección.