Frente a inminentes compromisos de deuda externa por $4.200 millones de dólares en enero de 2026, el Gobierno argentino evalúa la posibilidad de emitir nueva deuda internacional. La decisión se toma en un contexto de reservas limitadas del Banco Central y una alta incertidumbre sobre la estabilidad económica del país.
Tras la reciente victoria del oficialismo en las elecciones de octubre, el Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, se enfrenta a la urgencia de conseguir divisas para honrar vencimientos por $4.200 millones de USD en enero. Sin reservas suficientes en el BCRA ni en el Tesoro, el regreso a los mercados internacionales de deuda se presenta como una opción crucial.
La compleja historia de Argentina y el riesgo país
La relación de Argentina con los acreedores internacionales ha sido históricamente volátil, marcada por incumplimientos (defaults) y períodos de aislamiento financiero.
·2005-2006: Tras el default de 2001, el país reestructuró el 76% de la deuda. La gestión fue vista como un paso fuera del aislamiento, y el Riesgo País tocó un mínimo histórico de 185 puntos básicos en 2006, facilitando una emisión bajo ley local (Bonar 10 en 2007).
·2007-2015: La situación interna se deterioró por el aumento del gasto público y la falta de nuevas emisiones bajo legislación extranjera. El Riesgo País escaló, llegando a superar los 2.000 puntos básicos en momentos de alta tensión económica.
·2016-2018: Bajo el gobierno de Mauricio Macri, Argentina regresó a los mercados tras resolver litigios con los acreedores holdouts. Se emitieron más de $42.000 millones de USD, incluyendo el polémico Bono Centenario a 100 años. Sin embargo, los desequilibrios fiscales y cambiarios persistieron, lo que llevó al cierre del acceso a financiamiento en mayo de 2018, cuando el Riesgo País superó nuevamente los 500 puntos.
Contexto actual: Más adverso que en 2018
Analistas destacan que la situación actual es de mayor necesidad y menor margen de maniobra que en el pasado.
·Urgencia de Financiamiento: Juan Manuel Truppia, operador de renta fija, subraya que, a diferencia de 2018, el acceso a fondos externos hoy es crucial para cubrir compromisos inminentes.
·Condiciones Externas: Gabriel Caamaño, de Outlier, advierte que la colocación se daría en un escenario con tasas de interés externas elevadas y, más importante, sin un régimen monetario y cambiario estable a nivel interno.
Desafíos y claves para la sostenibilidad
Aunque el índice de Riesgo País ha descendido desde su máximo alcanzado después del canje de deuda de 2020, se mantiene en niveles altos en comparación con otras economías emergentes.
Juan Manuel Pazos, economista de One618, enfatiza que si bien el ajuste fiscal está en curso, el ajuste externo aún no se ha completado.
Para que la colocación de deuda sea sostenible y no un evento aislado, los expertos coinciden en dos puntos esenciales:
1.Control del Riesgo País: Es vital mantener el índice bajo control para garantizar el éxito de la emisión.
2.Estabilidad Macroeconómica: Caamaño insiste en que la falta de un entorno cambiario y monetario estable impide completar la salida de controles y regulaciones, lo que es indispensable para que el acceso al financiamiento voluntario se sostenga en el tiempo.
El posible regreso a los mercados está plagado de desafíos. El éxito de esta operación no solo dependerá de la obtención de los dólares urgentes, sino de la capacidad del Gobierno para establecer un marco económico que inspire confianza continua y permita un flujo de crédito externo estable a largo plazo.
